
Generado por IA
Tarta de obleas con crema de avellanas y chocolate — sin horno
Inicia sesión o crea una cuenta gratuita para guardar recetas.
Fuente: https://recipheon.com/es/recetas/postres/tarta-de-obleas-con-crema-de-avellanas-y-chocolate-sin-horno
Sobre esta receta
Esta tarta de obleas con avellanas y chocolate negro se inspira en los dulces por capas conocidos en Austria y Polonia como pischinger o piszinger. En esta versión casera unimos ocho láminas de oblea ya preparadas con siete capas finas de crema de mantequilla, chocolate y avellanas muy molidas. No usamos huevos crudos ni crema dulce de untar comprada. Las avellanas ya están tostadas, sin sal ni cobertura azucarada, así que no hace falta encender el horno. La crema debe estar fresca y ser fácil de extender: caliente derretiría la mantequilla y demasiado fría podría romper las obleas. Extiéndela hasta los bordes y deja la última lámina sin cobertura. Una presión ligera y breve iguala las capas; el enfriado posterior permite que el relleno se afirme. Corta todo el rectángulo, bordes incluidos, en dieciséis porciones pequeñas. La superficie queda sencilla, con la cuadrícula de la oblea visible y sin adornos adicionales.
Ingredientes
Toda la tarta para dieciséis porciones
200 g de obleas secas y claras para tartas, sin relleno: 8 láminas rectangulares enteras de aproximadamente 28 × 23,5 cm
180 g de avellanas ya tostadas, sin cáscara dura, sin sal ni cobertura azucarada, con sus pieles finas marrones
180 g de chocolate negro con 70% de cacao, sencillo, sin relleno ni añadidos
160 g de mantequilla con 82% de grasa, blanda pero no derretida
50 g de azúcar glas compuesto solo de azúcar molido, sin almidón
Pasos
Saca la mantequilla del frigorífico aproximadamente 45–60 minutos antes, para que ceda fácilmente al presionarla sin soltar grasa líquida. Revisa las ocho láminas de oblea de tamaño similar, 200 g en total, y mantenlas secas. Prepara una tabla grande y plana o una bandeja, papel de horno y otra tabla ligera para presionar. No recortes ni humedezcas las obleas; todos sus bordes se servirán.
Pon los 180 g de avellanas ya tostadas en el procesador y tritúralas con pulsaciones cortas hasta obtener migas finas. Raspa las paredes con frecuencia para no dejar trozos grandes que dificulten extender la crema. Detente antes de formar una pasta líquida. No retires las pieles finas marrones ni reserves avellanas para decorar. Ya están tostadas; en esta receta no se vuelven a calentar.
Pica los 180 g de chocolate y ponlos en un bol seco resistente al calor sobre un cazo con agua que desprenda un vapor suave. El fondo del bol no debe tocar el agua. Derrite removiendo durante aproximadamente 4–5 minutos, retira el bol y seca su base. Deja reposar aproximadamente 10–15 minutos: el chocolate debe seguir líquido, pero ya no caliente, para no derretir la mantequilla blanda. No añadas agua ni leche.
Bate los 160 g de mantequilla blanda con los 50 g de azúcar glas tamizado durante aproximadamente 3–4 minutos, hasta que la mezcla esté más clara y esponjosa. Detén la batidora varias veces y recoge la mantequilla de las varillas y las paredes. No añadas más azúcar, nata ni estabilizante. La mantequilla debe conservar una textura cremosa; si está líquida, no empieces a batirla.
Añade el chocolate líquido ya enfriado a la mantequilla batida en tres tandas, mezclando a velocidad baja. Incorpora todas las avellanas molidas con una espátula. Debe quedar una crema uniforme, blanda y fácil de extender, con partículas finas de avellana. Si está demasiado fluida, refrigérala 5–10 minutos y vuelve a mezclar; no la enfríes hasta formar un bloque duro ni la diluyas con líquido.
Divide orientativamente toda la crema en siete partes iguales de aproximadamente 80 g. Coloca la primera oblea sobre papel en una tabla plana. Extiende una parte en una capa fina y uniforme, desde el centro hasta los bordes, llenando también los huecos de la cuadrícula. Sujeta la lámina con la palma plana, sin doblarla. No reserves crema para la superficie, los lados ni una cobertura.
Cubre la crema con la siguiente oblea y presiona suavemente toda la superficie. Repite hasta utilizar las ocho láminas y las siete partes de crema. Deja la última oblea seca por arriba. Recoge con la espátula la crema que salga por los bordes y úsala en la siguiente capa, sin desecharla. Raspa también bien el bol. Orienta todas las láminas en el mismo sentido para formar un rectángulo regular.
Cubre el postre con papel, coloca encima una tabla plana y ligera de aproximadamente 500 g, sin añadir objetos pesados, y mételo en el frigorífico. Tras una hora retira la tabla, tapa la tarta y refrigera otras 3–5 horas, 4–6 horas en total. No ejerzas presión en puntos concretos, para no romper las obleas ni expulsar el relleno. La crema debe afirmarse y las capas adherirse bien.
Saca la tarta del frigorífico aproximadamente 10 minutos antes de cortarla, para que la crema no esté demasiado dura. Con un cuchillo afilado de dientes finos, sin presionar con fuerza, divide todo el rectángulo en cuatro tiras en un sentido y cuatro en el otro. Obtendrás dieciséis porciones, bordes incluidos. No recortes los lados para igualarlos ni añadas adornos; el corte debe mostrar ocho obleas y siete capas de crema.
Sirve trozos pequeños sin salsa adicional ni nata montada. Reparte con las porciones las posibles migas comestibles de la tabla. Cierra el resto de la tarta en un recipiente hermético y guárdalo en el frigorífico hasta 4 días desde su preparación. Las obleas se ablandan algo con el tiempo, por lo que no prometemos que mantengan el mismo crujiente. Saca solo las porciones que vayas a servir y deja que se ablanden brevemente fuera del frigorífico.
Nutrición estimada
Valora esta receta
0 valoraciones
Comentarios