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Pollo crujiente al estilo coreano con salsa gochujang
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Fuente: https://recipheon.com/es/recetas/platos-principales/pollo-crujiente-al-estilo-coreano-con-salsa-gochujang
Sobre esta receta
Los trozos de pollo crujiente se cubren con una salsa gochujang brillante que combina el dulzor de la miel con un picante marcado. Bajo la fina capa crujiente, la carne queda jugosa, y el sésamo tostado y la cebolleta aportan notas de frutos secos y frescor. Es una versión casera del pollo frito coreano, ideal para compartir en la mesa. Sírvelo en cuanto lo mezcles con la salsa, cuando más se aprecia el contraste entre el rebozado crujiente y el glaseado pegajoso.
Ingredientes
Pollo y rebozado
800 g de carne de contramuslo de pollo, sin piel ni hueso
1 cucharada de salsa de soja, 15 ml
1 cucharadita de jengibre fresco rallado fino
½ cucharadita de sal fina
¼ de cucharadita de pimienta negra molida
160 g de fécula de patata para rebozar; desecha el sobrante
1,2 l de aceite de colza refinado para freír; la mayor parte quedará en la olla
Salsa gochujang y acabado
50 g de pasta gochujang moderadamente picante
40 g de kétchup suave
40 g de miel líquida
1 cucharada de salsa de soja, 15 ml
1 cucharada de vinagre de arroz sin azúcar añadido, 15 ml
2 cucharadas de agua, 30 ml
2 dientes de ajo
1 cucharadita de aceite de sésamo tostado, 5 ml
1 cucharada de semillas de sésamo blanco tostadas
1 cebolleta, unos 20 g una vez limpia
Pasos
Seca el pollo y retira las telillas visibles y el exceso de grasa. Corta la carne en trozos de unos 3 cm. Mezcla con una cucharada de salsa de soja, el jengibre, la sal y la pimienta. Refrigera durante 15 minutos y prepara la salsa mientras tanto. No laves la carne.
Pica el ajo fino. En una sartén amplia, mezcla el gochujang, el kétchup, la miel, la cucharada de salsa de soja indicada para la salsa, el vinagre, el agua y el ajo. Lleva a un hervor suave y cocina 3–4 minutos, removiendo, hasta que la salsa espese ligeramente y empiece a adherirse a la espátula. Retira del fuego, incorpora el aceite de sésamo y reserva.
Pon la fécula en un recipiente poco profundo. Reboza los trozos de pollo uno a uno, presionando la fécula contra la superficie húmeda de la carne. Sacude el exceso suelto y coloca los trozos en una sola capa sobre un plato seco. Desecha la fécula sobrante que haya estado en contacto con el pollo crudo.
Vierte el aceite en una olla alta de fondo grueso, de unos 20 cm de diámetro. Debe formar una capa de unos 4 cm, sin superar la mitad de la altura de la olla. Calienta a 165–170°C. Coloca al lado una rejilla sobre una bandeja y prepara una espumadera metálica. Fríe el pollo en 4 tandas pequeñas.
Introduce con cuidado los trozos de pollo en el aceite, uno a uno y dejando espacio entre ellos. Fríe cada tanda 4–5 minutos, dando la vuelta con suavidad, hasta que el rebozado quede firme y tome un color claro. Saca los trozos a la rejilla. Antes de la siguiente tanda, espera a que el aceite vuelva a 165–170°C y retira las migas sueltas de rebozado.
Tras la primera fritura, deja que la última tanda repose en la rejilla unos 5 minutos. Calienta el aceite a 180°C. Vuelve a freír el pollo en 4 tandas, en el mismo orden, durante 2–3 minutos cada una, hasta que el rebozado quede dorado y crujiente. La carne debe quedar completamente hecha, sin partes crudas en el centro. Deja los trozos sobre la rejilla para que escurran.
Corta la cebolleta limpia en rodajas finas, utilizando tanto la parte blanca como la verde. Pasa el pollo a una fuente y espolvorea con toda la cebolleta y el sésamo. Divide en 4 porciones y sirve enseguida. No tapes los trozos calientes, porque el vapor acumulado ablandará el rebozado.
Nutrición estimada
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