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Berenjenas con miel — berenjenas crujientes con miel de caña
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Fuente: https://recipheon.com/es/recetas/aperitivos/berenjenas-con-miel-berenjenas-crujientes-con-miel-de-cana
Sobre esta receta
Las berenjenas con miel son rodajas de berenjena fritas con una capa crujiente y miel de caña oscura. Este aperitivo andaluz combina un interior tierno y cremoso con una fina capa dorada de harina. Usa miel de caña, es decir, jugo de caña de azúcar concentrado, y no miel de abeja. En esta versión, las rodajas reposan primero en leche y, tras escurrirlas, se pasan por harina y se fríen en aceite de oliva caliente. Enharina solo la cantidad que quepa de inmediato en la sartén, porque la capa húmeda empieza a pegarse si se deja reposar demasiado. Sirve las berenjenas en tandas pequeñas y añade la miel de caña solo al servir. Los hilos finos de esta cobertura dulce realzan el sabor, y el poco tiempo entre la fritura y el consumo ayuda a mantener el crujiente.
Ingredientes
Berenjenas, cobertura y acabado
500 g de berenjena fresca y cruda con piel, peso después de retirar el pedúnculo
500 ml de leche entera de vaca, con un 3,2% de materia grasa, para el remojo; la leche que queda tras escurrir se desecha
80 g de harina de trigo blanca para enharinar; el exceso sin usar no se sirve
4 g de sal fina, para usar en varias etapas; parte de la sal se desecha con la leche
500 ml de aceite de oliva como baño de fritura; el aceite restante y el escurrido no se sirven
40 g de miel de caña, es decir, jugo de caña de azúcar concentrado
Pasos
Lava la berenjena y retira el pedúnculo. Deja la piel y corta la berenjena en rodajas de unos 5 mm de grosor. Procura que el grosor sea similar para que los trozos se frían de manera uniforme.
Mezcla la leche con la mitad de la sal en un bol y añade las rodajas de berenjena. Presiónalas con un plato pequeño para mantenerlas sumergidas y deja reposar durante 30 minutos. Después, pásalas a un colador y desecha la leche.
Extiende las rodajas escurridas sobre papel de cocina y seca ambos lados presionando suavemente con otra hoja. No deben quedar gotas de leche en la superficie. Las zonas húmedas convertirían la harina en una pasta gruesa en lugar de una capa fina.
Vierte el aceite de oliva en una sartén honda y amplia, y calienta a fuego medio-alto durante unos 5 minutos. Pon la harina en un plato amplio. Enharina la primera tanda de rodajas por ambos lados y sacude el exceso suelto, dejando una capa fina y uniforme. Fríe todas las rodajas en seis tandas, enharinando cada una solo justo antes de introducirla en el aceite.
Sumerge con cuidado el borde de la primera rodaja en el aceite de oliva: debe empezar a chisporrotear claramente de inmediato, pero el aceite no debe humear. Coloca las rodajas en una sola capa, sin superponerlas. Fríe cada tanda unos 3–4 minutos, dando la vuelta a mitad de cocción, hasta que la capa esté dorada y crujiente, y el interior tierno. Si la harina se oscurece rápidamente, baja el fuego; deja que el aceite vuelva a calentarse antes de la siguiente tanda.
Saca las rodajas con una espumadera sobre papel de cocina y deja escurrir cada tanda durante unos 30 segundos. Colócalas una al lado de otra, sin apilarlas, para que el vapor no ablande la capa exterior. Deja el exceso de aceite en la sartén y tira la harina que sobre en el plato después de enharinar la última tanda.
Pasa cada tanda caliente a un plato, espolvorea con una parte de la sal restante y riega con hilos finos de miel de caña. Reparte el resto de la sal y la miel de caña entre todas las tandas. Sirve enseguida y enharina, fríe y escurre las siguientes rodajas de la misma manera.
Nutrición estimada
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