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Dakos — biscotes cretenses con tomate y feta
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Fuente: https://recipheon.com/es/recetas/aperitivos/dakos-biscotes-cretenses-con-tomate-y-feta
Sobre esta receta
El dakos es un aperitivo cretense sobre un biscote de cebada, con tomate jugoso, feta desmenuzado, aceite de oliva y orégano. Los biscotes para dakos, que se venden ya preparados, tienen una estructura compacta y porosa y necesitan ablandarse brevemente antes de servirlos. Una pequeña cantidad de agua se complementa con todo el jugo del tomate rallado, de modo que el centro del pan se ablanda mientras la base sigue sosteniendo la cobertura. Las capas se colocan sobre las bases enteras, conservando tanto la pulpa del tomate como su jugo. El feta salado equilibra el sabor fresco del tomate, el aceite de oliva une las capas y el orégano aporta su aroma característico. La receta da para cuatro aperitivos abundantes; conviene comerlos tras un breve reposo, antes de que el pan se empape demasiado.
Ingredientes
Biscotes, tomate y acabado
200 g de biscotes de cebada secos para dakos (paximadi), ya preparados, 4 mitades redondas grandes de aproximadamente 50 g cada una
600 g de pulpa de tomates maduros crudos con su jugo, pesada después de rallarlos sin la piel ni las partes duras de la base de los pedúnculos
200 g de queso feta ya preparado, peso una vez escurrida la salmuera
40 ml de aceite de oliva virgen extra, repartidos entre los pasos
40 ml de agua fresca para humedecer los biscotes, absorbida por completo por el pan
1 g de orégano seco
1 g de sal fina
0,5 g de pimienta negra molida
Pasos
Prepara un bol grande, un rallador de agujeros gruesos y una fuente amplia en la que quepan los cuatro biscotes uno junto a otro. Lava los tomates, retira las partes duras de la base de los pedúnculos y corta los frutos por la mitad. Rállalos sobre el bol con la cara cortada contra el rallador, dejando la piel en la mano. Prepara 600 g de pulpa con todo el jugo recogido; no escurras nada. Incorpora la sal, la pimienta y 20 ml de aceite de oliva. La mezcla de tomate debe quedar jugosa, con pequeños trozos perceptibles.
Coloca los biscotes en la fuente con la superficie cortada y porosa hacia arriba. Reparte sobre esa superficie de cada biscote 10 ml de agua fresca, aproximadamente 2 cucharaditas, añadiéndola despacio para que el pan la absorba. Así utilizarás los 40 ml de agua. No sumerjas los biscotes en un bol ni los dejes en un charco de agua: solo necesitan humedecerse ligeramente al principio, pues recibirán el resto de la humedad del tomate. Conserva las bases enteras, sin romperlas en trozos.
Remueve de nuevo el tomate para mezclar el jugo y el aceite de oliva de manera uniforme con la pulpa. Reparte toda la mezcla entre los cuatro biscotes, poniendo una cantidad similar sobre cada uno. Recoge también con una cuchara el líquido del fondo del bol y viértelo sobre las capas de tomate, dirigiéndolo hacia el pan. Extiende la pulpa casi hasta los bordes, sin presionar con fuerza las bases.
Desecha la salmuera y deja escurrir el feta; después, desmenuza con los dedos 200 g de queso escurrido en trozos pequeños e irregulares. Repártelos entre las cuatro porciones. Deja los dakos en la fuente durante unos 5–10 minutos para que el jugo del tomate penetre en los biscotes. El pan debe poder cortarse con un tenedor, pero seguir sosteniendo la capa de tomate y queso. Si el centro aún está muy duro, espera unos minutos más; no añadas otra cantidad de agua ni vuelvas a mojar las bases.
Riega las porciones con los 20 ml de aceite de oliva restantes, repartiéndolos de manera uniforme, y espolvorea todo el orégano, frotándolo ligeramente entre los dedos. Sirve en cuanto las bases se hayan ablandado, un dakos por persona. Para comerlos te vendrán bien un cuchillo y un tenedor: el centro debe estar blando por el jugo y los bordes pueden conservar un ligero crujido. Si reposan demasiado después de añadir el tomate, el pan pierde su estructura.
Nutrición estimada
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