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Farinata — torta italiana de harina de garbanzos al horno
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Fuente: https://recipheon.com/es/recetas/aperitivos/farinata-torta-italiana-de-harina-de-garbanzos-al-horno
Sobre esta receta
La farinata es una torta italiana fina de harina de garbanzos, con bordes dorados y un centro tierno y delicado. Su base es una masa líquida de harina, agua, aceite de oliva y sal, sin levadura ni huevos. Varias horas de reposo permiten que la harina se hidrate bien; antes de hornear se retira la espuma y se vuelve a incorporar la harina depositada al líquido. En esta versión, utiliza un molde metálico con fondo plano de 30 cm de diámetro para que la masa forme una capa fina. El horno bien precalentado y el aceite en el fondo ayudan a dorar la superficie sin perder la suavidad del centro. La farinata sabe mejor caliente, cortada en trozos pequeños y sazonada con pimienta negra. Una torta da para cuatro raciones de aperitivo.
Ingredientes
Masa y molde
120 g de harina de garbanzos seca, sin mezclar con otras harinas
360 ml de agua a temperatura ambiente para la masa
45 ml de aceite de oliva virgen extra, 20 ml para la masa y 25 ml para el molde
4 g de sal fina
0,5 g de pimienta negra molida para servir
Pasos
Pon la harina de garbanzos en un bol. Añade el agua poco a poco, mezclando con unas varillas: primero trabaja una masa más espesa y sin grumos, y después dilúyela con el resto del agua. La masa debe quedar homogénea y muy líquida, claramente más fluida que la masa habitual de crepes.
Tapa el bol y mételo en la nevera durante aproximadamente 4 horas. La harina se hidrata durante el reposo y puede depositarse en el fondo; no deseches el agua que se separe. Cuando falten aproximadamente 30 minutos para terminar el reposo, enciende el horno a 250°C, con calor arriba y abajo, para que se precaliente bien. Prepara un molde metálico bajo y rígido, apto para esa temperatura, cuyo fondo plano mida 30 cm de diámetro por dentro.
Saca la masa de la nevera. Si se ha formado espuma en la superficie, retira únicamente la espuma con una cuchara, sin desechar el líquido. Después, vuelve a incorporar bien la harina depositada en el fondo, añade toda la sal y los 20 ml de aceite de oliva y mezcla de nuevo con las varillas. La masa debe seguir líquida, sin grumos ni una capa de harina apelmazada en el fondo.
Reparte los 25 ml de aceite de oliva restantes por todo el fondo y la parte baja de las paredes del molde, con un pincel o inclinando el recipiente. Vierte la masa desde poca altura e incorpora suavemente el aceite con unos movimientos de tenedor para que no queden grandes manchas de aceite. Sobre el fondo de 30 cm de diámetro debe formarse una capa uniforme de unos 6–8 mm de grosor. Mueve el molde con cuidado y mantenlo horizontal para que la masa no se acumule en un lado.
Pon el molde en el nivel más bajo del horno bien precalentado y hornea unos 10 minutos a 250°C, sin ventilador. Cuando la masa empiece a cuajar, sube el molde a un nivel por encima del centro del horno y hornea otros 10–15 minutos aproximadamente. La superficie debe quedar dorada, más tostada en algunas zonas, los bordes finos y ligeramente crujientes, y el centro cuajado, pero tierno. Si aún se ve masa líquida en el centro, prolonga la cocción unos minutos; un borde dorado por sí solo no indica que toda la torta esté hecha.
Saca el molde y espera unos 2 minutos para que la torta se desprenda más fácilmente del fondo. Espolvorea toda la pimienta, corta en ocho trozos y despégalos con una espátula fina. Sirve enseguida, dos trozos por ración de aperitivo, mientras los bordes sigan ligeramente crujientes y el centro esté tierno.
Nutrición estimada
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