Focaccia col formaggio fina y dorada, cortada para mostrar el queso cremoso entre sus láminas

Generado por IA

MediaAperitivoscocina italiana

Focaccia col formaggio — fina focaccia ligur con queso cremoso

Valoración media
5.0
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Preparación
35 min
Cocción
15 min
Espera
1 h 5 min
Total
1 h 55 min

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Recipheon
Focaccia col formaggio — fina focaccia ligur con queso cremoso

Autor: Recipheon

Contenido preparado con ayuda de IA - Receta revisada por Recipheon

Raciones
6
Preparación
35 min
Cocción
15 min
Espera
1 h 5 min
Total
1 h 55 min

Fuente: https://recipheon.com/es/recetas/aperitivos/focaccia-col-formaggio-fina-focaccia-ligur-con-queso-cremoso

Sobre esta receta

La focaccia col formaggio une dos láminas de masa muy finas con un queso tierno y cremoso entre ellas. Esta versión casera inspirada en la cocina de Liguria difiere de una focaccia alta con levadura: la masa de harina, agua, aceite de oliva y sal reposa y después se estira con cuidado hasta quedar casi transparente. La harina de trigo panificable de fuerza ayuda a formar una capa elástica que sostiene el relleno. La crescenza fresca se funde al hornearse, llena el espacio entre las láminas y asoma por algunas de las aberturas hechas con los dedos. Estos pequeños desgarros dejan salir el vapor y limitan la formación de una gran bolsa de aire. Se aprovecha toda la masa en la base, la cubierta y el borde sellado fino, sin desechar recortes. Un horneado breve en un horno doméstico bien caliente forma ampollas doradas y bordes crujientes. Tras unos minutos, se divide en seis porciones y se sirve caliente, mientras el queso sigue cremoso. Bastan buenos ingredientes, sin añadir salsa ni decoración.

Ingredientes

Raciones
Base: 6

Toda la masa para la base y la cubierta

  • 180 g de harina de trigo panificable de fuerza Manitoba, con aproximadamente un 14–15% de proteína, para la masa

  • 100 g de agua a temperatura ambiente, pesada

  • 15 g de aceite de oliva virgen extra para la masa

  • 3 g de sal fina para la masa

Queso y aceite para la bandeja y la superficie

  • 400 g de queso crescenza natural, de la familia del stracchino, un queso fresco blando sin corteza, ni mozzarella ni ricotta

  • 8 g de aceite de oliva virgen extra para engrasar la bandeja

  • 12 g de aceite de oliva virgen extra para la superficie

Harina para espolvorear ligeramente

  • 10 g de la misma harina de trigo panificable Manitoba para espolvorear; utiliza solo la fina capa necesaria, el sobrante no se sirve

Pasos

  1. Mezcla en un bol 180 g de harina, 3 g de sal, los 100 g completos de agua pesada y los 15 g de aceite destinados a la masa. Junta los ingredientes con una cuchara y amasa después sobre una encimera limpia unos 8–10 minutos, hasta obtener una masa lisa y elástica. No añadas levadura, impulsor químico, leche ni más agua. Reserva los 10 g de harina separados para espolvorear ligeramente más adelante.

  2. Divide toda la masa en dos partes, dejando una algo mayor para la base y otra menor para la cubierta. Forma bolas sin apretarlas y cúbrelas herméticamente con boles invertidos, sin añadir aceite. Deja a temperatura ambiente unos 60 minutos. La masa debe relajarse, sin levar. No dejes las superficies descubiertas: una costra seca dificultaría estirarlas hasta dejarlas muy finas.

  3. Hacia el final del reposo, precalienta el horno a 250°C, con calor arriba y abajo, dejando unos 30 minutos para que se caliente. Coloca la rejilla en el tercio inferior. Prepara una bandeja metálica de borde bajo, con una base de unos 30 × 40 cm interiores y apta para esa temperatura. Extiende los 8 g de aceite pesados con precisión por toda la base y el borde bajo; no añadas papel ni otra grasa.

  4. Espolvorea ligeramente la encimera y el rodillo con parte de los 10 g de harina pesados. Extiende la porción mayor con el rodillo y estírala después con cuidado sobre el dorso de las manos y los nudillos, sin clavar las uñas. Debe quedar una lámina muy fina de unos 32 × 42 cm, a través de la cual se distinga la silueta de las manos. Si se encoge, cúbrela 5 minutos y vuelve a trabajarla en lugar de tirar con más fuerza. No añadas harina fuera de la cantidad medida.

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  5. Pasa con cuidado la lámina a la bandeja engrasada, cubriendo toda la base y dejando solo un pequeño sobrante en el borde. Colócala sin tensarla ni formar grandes solapamientos. Cierra con los dedos cualquier rotura accidental, acercando un poco de la masa contigua; la base debe quedar sin agujeros. No cortes los fragmentos que sobresalgan ni apartes masa de la receta, pues se usarán para cerrar los bordes con un pliegue fino.

  6. Pesa 400 g de crescenza fresca natural y repártela entera por la base en montoncitos del tamaño aproximado de una nuez. Deja alrededor de 1 cm de borde libre para sellar y pequeños espacios entre las porciones de queso. No lo untes sobre la masa delicada ni exprimas su parte cremosa. El queso se fundirá al hornearse; no añadas leche, nata ni otro relleno.

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  7. Extiende y estira igual la porción menor de masa, utilizando solo el resto necesario de la harina pesada. Obtén una lámina casi transparente de unos 30 × 40 cm, suficiente para cubrir el queso. Sostenla ampliamente con las manos y colócala holgada encima, sin hundirla en el relleno. Utiliza toda esa porción de masa y deja fuera del servicio la harina sin usar que quede en la encimera.

  8. Presiona juntos los bordes de ambas láminas. Dobla hacia dentro el pequeño sobrante de la masa inferior y aplánalo para formar un borde estrecho y bien cerrado, sin un cordón grueso y sin cortar recortes. Pellizca y desgarra la cubierta con los dedos en unos 6 puntos, formando pequeñas aberturas sobre el queso. Rompe solo la lámina superior, nunca la base. Las aberturas dejarán salir el vapor y permitirán que asome algo de queso por algunos puntos.

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  9. Reparte por la superficie los 12 g completos de aceite pesados, sin presionar mucho con el pincel. Introduce la bandeja en el nivel inferior preparado y hornea a 250°C unos 12–15 minutos. La superficie debe mostrar ampollas doradas y marrones, los bordes quedar crujientes y el queso burbujear por las aberturas. Levanta una esquina con una espátula: la base debe estar cocida, sin quedar pálida y húmeda. Termina según estas señales antes de que la masa fina se seque por completo.

  10. Al sacarla, espera unos 5 minutos y divide toda la focaccia en 6 porciones, incluidos los bordes. Recoge con una espátula el queso horneado y el aceite que queden junto a los trozos en la bandeja y añádelos a las porciones. Sirve caliente, sin salsa ni decoración. Guarda las sobras en un recipiente poco profundo en la nevera antes de que pasen 2 horas y consúmelas en 2 días. Recalienta brevemente a 200°C, unos 5–8 minutos; puede quedar menos crujiente que después del primer horneado.

Nutrición estimada

Por ración
Calorías346 kcal
Proteínas12,6 g
Hidratos de carbono23,3 g
Grasas22,3 g
Fibra1 g
Azúcares1,7 g
Por 100 g
Calorías320 kcal
Proteínas11,6 g
Hidratos de carbono21,5 g
Grasas20,6 g
Fibra0,9 g
Azúcares1,6 g

Creada por

Recipheon

Recipheon

Categoría: Aperitivos

Contenido preparado con ayuda de IA - Receta revisada por Recipheon

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