Trozos dorados de patata con bordes crujientes, parcialmente cubiertos de salsa brava roja y lisa

Generado por IA

MediaAperitivoscocina española

Patatas bravas — patatas crujientes con salsa picante

Valoración media
5.0
2 valoraciones
Preparación
20 min
Cocción
50 min
Espera
10 min
Total
1 h 20 min

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Recipheon
Patatas bravas — patatas crujientes con salsa picante

Autor: Recipheon

Contenido preparado con ayuda de IA - Receta revisada por Recipheon

Raciones
4
Preparación
20 min
Cocción
50 min
Espera
10 min
Total
1 h 20 min

Fuente: https://recipheon.com/es/recetas/aperitivos/patatas-bravas-patatas-crujientes-con-salsa-picante

Sobre esta receta

Las patatas bravas son unas patatas españolas crujientes por fuera y tiernas por dentro, con una salsa intensa y picante. En esta versión, la salsa se prepara con cebolla pochada, pimentón ahumado dulce y picante y caldo, espesados con una pequeña cantidad de harina. Tiene una textura lisa y un sabor profundo a pimentón, sin añadir tomate. Las patatas se fríen dos veces: la primera fritura, suave, ablanda el interior, y la segunda, breve, les da un color dorado y una corteza crujiente. Es importante secarlas bien y dejar que pierdan el vapor entre frituras para que su superficie se dore correctamente. La salsa se añade justo al servir y una parte se presenta al lado para mojar. Son cuatro raciones de tapas para comer enseguida, cuando más se aprecia el contraste entre el interior caliente y tierno y la corteza crujiente.

Ingredientes

Raciones
Base: 4

Patatas crujientes

  • 800 g de patatas crudas aptas para freír, peso una vez peladas

  • 1 l de agua fría para enjuagar las patatas, que se desechará

  • 1,5 l de aceite de girasol refinado para el baño de fritura, que no se sirve con el plato

  • 7 g de sal fina: 6 g para las patatas y 1 g para la salsa

Salsa brava picante

  • 100 g de cebolla, peso una vez pelada

  • 25 ml de aceite de oliva virgen extra para la salsa

  • 15 g de harina de trigo blanca

  • 6 g de pimentón dulce ahumado en polvo

  • 3 g de pimentón picante ahumado en polvo

  • 250 ml de caldo de pollo líquido listo para usar, bajo en sal, no concentrado

Pasos

  1. Corta las patatas peladas en trozos irregulares de aproximadamente 2,5–3 cm. Ponlas en un cuenco con 1 l de agua fría, remueve brevemente y desecha toda el agua. Extiende las patatas sobre un paño limpio y sécalas muy bien por todos los lados; no deben estar mojadas antes de freírlas. Divídelas en 2 tandas de 400 g y pica finamente la cebolla. Prepara una olla de fondo grueso de aproximadamente 22 cm de diámetro y al menos 4 l de capacidad, un cazo pequeño, una espumadera, una rejilla colocada sobre una bandeja y una batidora de mano con un recipiente alto resistente a líquidos calientes.

  2. Calienta 25 ml de aceite de oliva en el cazo pequeño a fuego medio-bajo. Añade toda la cebolla y 1 g de sal y cocina durante aproximadamente 8–10 minutos, removiendo a menudo, hasta que esté tierna y transparente, sin dorarse demasiado. Al mismo tiempo, vierte todo el aceite de girasol en la olla grande: formará una capa de aproximadamente 4 cm de profundidad. Caliéntalo a fuego moderado hasta aproximadamente 140–150°C; un trozo de patata debe chisporrotear suave y uniformemente, sin dorarse con rapidez, y el aceite no debe humear.

  3. Introduce con cuidado en el aceite los primeros 400 g de patatas completamente secas. Fríe durante aproximadamente 12–15 minutos a unos 140–150°C, dándoles la vuelta con suavidad de vez en cuando: deben quedar pálidas o de un tono crema claro, y un cuchillo fino debe entrar en el centro sin resistencia. Si se doran deprisa, baja el fuego; en esta fase importa que el interior quede tierno, no que la corteza esté crujiente. Saca las patatas con una espumadera, escúrrelas sobre la olla y extiéndelas en una sola capa sobre la rejilla colocada en la bandeja, sin taparlas. Durante esta fritura, vigila las patatas mientras preparas la salsa siguiendo los 2 pasos siguientes.

  4. Añade toda la harina a la cebolla tierna y remueve a fuego bajo durante aproximadamente 1–2 minutos, hasta que se mezcle con el aceite; no la dores demasiado. Retira el cazo del fuego, añade los dos tipos de pimentón y remueve durante aproximadamente 20 segundos para que desprendan su aroma sin quemarse. Vierte poco a poco todo el caldo, removiendo constantemente con unas varillas y deshaciendo los grumos de harina. Vuelve a poner el cazo a fuego bajo solo después de añadir el líquido.

  5. Cuece la salsa a hervor suave durante aproximadamente 8–10 minutos, removiendo a menudo desde el fondo, hasta que espese, la cebolla esté completamente tierna y desaparezca el sabor a harina cruda. Retira del fuego y vierte con cuidado en el recipiente alto resistente a líquidos calientes. Tritura con la batidora de mano hasta obtener una salsa lisa, manteniendo el cabezal sumergido para que no salpique líquido caliente; no la pases por un colador. Devuelve toda la salsa al cazo y tápalo. Debe caer de la cuchara en una cinta gruesa, pero seguir fluida y fácil de verter.

    Generado por IA
  6. Deja que el aceite vuelva a alcanzar aproximadamente 140–150°C y fríe los 400 g de patatas restantes durante aproximadamente 12–15 minutos, hasta que estén igual de tiernas, sin dorarse de forma marcada. Sácalas, escúrrelas y colócalas sobre la rejilla junto a la primera tanda, sin amontonar los trozos. Tras sacar la última tanda, retira la olla de aceite del fuego y deja todas las patatas sin tapar durante al menos 10 minutos, hasta que dejen de desprender vapor y se seque la superficie. La primera tanda ya reposa mientras se fríe la segunda.

    Generado por IA
  7. Una vez que las patatas hayan perdido el vapor, vuelve a calentar el aceite, esta vez hasta aproximadamente 180°C. Debe chisporrotear claramente alrededor de un trozo de patata, pero no humear. Introduce la primera tanda reservada y fríe durante aproximadamente 3–5 minutos, dándole la vuelta con suavidad, hasta que la superficie esté dorada de manera uniforme, con los bordes algo más oscuros y crujientes. Retira a la rejilla, escurre y espolvorea enseguida con 3 g de sal; deja sin tapar mientras fríes el resto.

  8. Deja que el aceite vuelva a alcanzar aproximadamente 180°C y fríe la segunda tanda durante aproximadamente 3–5 minutos, hasta conseguir el mismo color y textura crujiente. Escurre sobre la rejilla y espolvorea las patatas con los 3 g de sal restantes. Si hace falta, calienta brevemente la salsa tapada al mismo tiempo, a fuego muy bajo y removiendo, hasta que esté caliente. Deja enfriar el aceite después de freír; no lo añadas a la salsa ni lo sirvas con las patatas.

    Generado por IA
  9. Reparte las patatas calientes en 4 raciones de tapas. Vierte la mitad de la salsa por encima justo antes de servir, dejando parte de la superficie crujiente al descubierto, y presenta toda la otra mitad al lado para mojar. No mezcles las patatas con la salsa durante mucho tiempo y sirve enseguida, mientras estén crujientes por fuera y tiernas por dentro.

Nutrición estimada

Por ración
Calorías367 kcal
Proteínas5,6 g
Hidratos de carbono36,3 g
Grasas21,3 g
Fibra5,6 g
Azúcares3 g
Por 100 g
Calorías147 kcal
Proteínas2,2 g
Hidratos de carbono14,5 g
Grasas8,5 g
Fibra2,2 g
Azúcares1,2 g

Creada por

Recipheon

Recipheon

Categoría: Aperitivos

Contenido preparado con ayuda de IA - Receta revisada por Recipheon

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