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Salsa vierge — salsa fresca de tomate con aceite de oliva y albahaca
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Fuente: https://recipheon.com/es/recetas/aperitivos/salsa-vierge-salsa-fresca-de-tomate-con-aceite-de-oliva-y-albahaca
Sobre esta receta
La salsa vierge es una salsa francesa en la que el tomate maduro se combina con aceite de oliva virgen extra, limón y hierbas frescas. En esta versión casera, el tomate permanece crudo y su piel, sus semillas y todo su jugo van al cuenco. El corte fino aporta una textura agradable y definida, mientras que la albahaca, el perejil y un poco de ajo dan un aroma fresco. Elige un tomate aromático y maduro, pero lo bastante firme para cortarlo en dados pequeños. Mezcla por separado el aceite y el zumo de limón y después incorpora suavemente los demás ingredientes. Tras un breve reposo, los sabores se integran y el tomate suelta algo más de jugo. Antes de repartir la salsa en cuatro porciones, remueve de nuevo para que cada una contenga tanto tomate como aceite con limón. Todo se prepara sin calentar, con un cuchillo, una tabla y un solo cuenco.
Ingredientes
Para cuatro porciones de salsa
200 g de tomate rojo maduro, pesado tras retirar el pedúnculo y su base dura, con piel y semillas
60 g de aceite de oliva virgen extra
20 g de zumo de limón recién exprimido, sin semillas
6 g de hojas de albahaca fresca, lavadas y secas
4 g de perejil fresco, solo las hojas lavadas y secas
3 g de ajo pelado
1,5 g de sal
0,2 g de pimienta negra molida
Pasos
Lava el tomate, sécalo y retira el pedúnculo y su base dura. Pesa 200 g de tomate así preparado. Con un cuchillo afilado, córtalo en dados pequeños de aproximadamente 4–5 mm. Conserva la piel, las semillas y todo el jugo que salga al cortarlo; recógelo de la tabla junto con los dados de tomate.
Lava con cuidado las hojas de albahaca y perejil, sécalas bien y pesa 6 g y 4 g, respectivamente. Pícalas justo antes de añadirlas a la salsa para conservar su aroma fresco. Pesa 3 g de ajo pelado y pícalo muy fino, para que no queden trozos grandes y de sabor fuerte en la salsa.
Pesa en un cuenco mediano 20 g de zumo de limón recién exprimido y retira las semillas. Añade 1,5 g de sal y 0,2 g de pimienta negra molida. Remueve con un tenedor para disolver la sal, vierte poco a poco los 60 g de aceite de oliva y mezcla brevemente. El líquido quedará ligero y fluido.
Pasa al cuenco todos los dados de tomate con todas sus semillas y el jugo recogido. Añade toda la albahaca, el perejil y el ajo picados. Mezcla suavemente con una cuchara, levantando los ingredientes desde el fondo. Los trozos de tomate deben quedar cubiertos de manera uniforme con aceite y limón, y las hierbas repartidas por toda la salsa.
Tapa el cuenco y deja reposar la salsa aproximadamente 10 minutos a temperatura ambiente. Justo antes de servir, remueve desde el fondo y reparte toda la salsa en cuatro porciones, recogiendo también el líquido de las paredes. Es mejor servirla recién preparada. Si la haces con antelación, guárdala enseguida tapada en la nevera y consúmela en el plazo de un día; vuelve a mezclar antes de servir.
Nutrición estimada
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