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Bulz — bolas de polenta al horno con queso de oveja
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Fuente: https://recipheon.com/es/recetas/platos-principales/bulz-bolas-de-polenta-al-horno-con-queso-de-oveja
Sobre esta receta
El bulz es un plato rumano de bolas de polenta espesa rellenas de queso de oveja aromático y doradas al horno. Bajo una superficie fina y ligeramente crujiente quedan blandas, y el brânză de burduf caliente forma un centro cremoso y sabroso. Primero hay que cocer bien la sémola y después dejarla templar hasta poder moldearla cómodamente. Cerrar bien el relleno ayuda a mantener el queso dentro. Un poco de mantequilla da un color dorado a la superficie. Con estos ingredientes salen ocho bolas, dos por ración; están mejor todavía calientes, tras un breve reposo.
Ingredientes
Polenta y relleno
300 g de sémola fina de maíz seca para mămăligă (mălai), normal, no instantánea y no harina de maíz
900 ml de agua para la cocción y un poco para humedecer las manos
250 g de queso brânză de burduf de oveja, peso sin envoltura; elige un producto de leche de oveja, firme, que se pueda desmenuzar o aplastar
40 g de mantequilla sin sal con un 82% de grasa — 10 g para la fuente y 30 g para la superficie de las bolas
4 g de sal fina para la polenta
Pasos
Hierve 900 ml de agua con la sal en una olla de fondo grueso. Vierte la sémola en un hilo fino, removiendo enérgicamente con unas varillas para que no se formen grumos. Baja el fuego al mínimo y cocina unos 20–25 minutos, removiendo a menudo con una cuchara de madera, sobre todo por el fondo. La sémola debe estar completamente blanda, sin granos duros, y la mezcla muy espesa: debe separarse de las paredes y conservar brevemente el surco de la cuchara. Si el envase indica una cocción más larga, termínala antes de formar las bolas.
Pasa la polenta a una tabla ancha o un plato grande, extiéndela con una cuchara en una capa de unos 2 cm y deja reposar 10–15 minutos. Debe seguir templada y moldeable, pero no quemar las manos; si aún está demasiado caliente, espera más. No esperes a que se enfríe por completo y se endurezca. Mientras tanto, desmenuza o aplasta el queso y divídelo en ocho partes iguales. Precalienta el horno a 200°C, con calor arriba y abajo. Unta una fuente de unos 30 × 20 cm con 10 g de mantequilla.
Divide toda la polenta en ocho porciones iguales. Humedece ligeramente las manos con agua; el agua sirve solo para que la mezcla no se pegue. Aplasta una porción en la palma formando un disco de aproximadamente 1 cm de grosor, coloca una parte del queso en el centro y sube los bordes sobre el relleno. Únelos bien, cubriendo todo el queso, y después rueda suavemente entre las manos para formar una bola compacta. Alisa las posibles grietas; el relleno no debe asomar por la superficie. Utiliza el resto de la polenta y del queso del mismo modo.
Coloca las bolas con el cierre hacia abajo en la fuente preparada, dejando pequeños espacios. Divide los 30 g de mantequilla restantes en ocho trozos y pon uno sobre cada bola. Hornea a media altura unos 30–35 minutos, hasta que la superficie esté firme y dorada en algunas zonas y el relleno bien caliente. No esperes una corteza oscura como la del pan y no dejes que se quemen. Si se escapa un poco de queso, déjalo en la fuente y sírvelo con las bolas.
Saca la fuente y espera unos 5 minutos para que la superficie de las bolas se asiente un poco. Pásalas con una espátula ancha, dos bolas por ración. Reparte también la mantequilla del fondo y el queso que haya salido. Sirve caliente; al cortarlas, el centro debe estar blando y cremoso. El relleno puede estar muy caliente. Esta versión incluye únicamente las bolas con queso y mantequilla, sin carne, huevos ni nata agria adicionales.
Nutrición estimada
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