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Ciceri e tria – pasta con garbanzos y cintas crujientes
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Fuente: https://recipheon.com/es/recetas/platos-principales/ciceri-e-tria-pasta-con-garbanzos-y-cintas-crujientes
Sobre esta receta
Ciceri e tria es una especialidad de Salento, en Apulia: pasta casera sin huevo servida con garbanzos y cintas crujientes fritas de la misma masa. Parte de los garbanzos tiernos se aplasta en su caldo para formar una salsa cremosa que envuelve la pasta cocida. Los frizzuli dorados se añaden justo antes de servir para conservar su agradable textura crujiente. En esta versión casera bastan sémola remolida, agua, aceite de oliva, ajo y pimienta negra. Hay que remojar los garbanzos la noche anterior; mientras se cuecen suavemente se puede amasar, estirar y secar brevemente la pasta. El plato debe quedar cremoso y húmedo, con texturas de pasta claramente distintas.
Ingredientes
Para 4 raciones
200 g de garbanzos secos
315 g de semola rimacinata, sémola de trigo duro finamente remolida: 300 g para la masa y hasta 15 g para espolvorear
1950 g de agua para el plato: 150 g templados para la masa, 1200 g para cocer los garbanzos y 600 g de reserva caliente; además, 1500 g para el remojo y 2000 g para cocer la pasta, ambas aguas para desechar
150 g de aceite de oliva virgen extra: 30 g para la salsa y 120 g para freír la pasta, el aceite no utilizado quedará fuera del plato
8 g de ajo pelado
8 g de sal: 3 g para la masa y 5 g para la salsa
1 g de pimienta negra recién molida
Pasos
Por la noche, enjuaga los garbanzos, cúbrelos con 1500 g de agua fría y déjalos tapados en la nevera aproximadamente 12 horas. Al día siguiente, escúrrelos, desecha el agua del remojo y vuelve a enjuagarlos. Ponlos en una olla con 1200 g de agua nueva, lleva a ebullición y cuece suavemente con la tapa entreabierta unos 90–120 minutos, hasta que estén completamente tiernos. Añade de los 600 g de reserva caliente lo que haga falta para mantenerlos sumergidos. Los garbanzos más viejos pueden necesitar más tiempo de cocción.
Mientras se cuecen los garbanzos, pon 300 g de sémola y 3 g de sal en un bol. Añade 150 g de agua templada y mezcla; después amasa a mano unos 8–10 minutos, hasta obtener una masa lisa y elástica. Tapa y deja reposar 30 minutos. La masa reposa mientras se cuecen los garbanzos.
Divide la masa reposada en tres partes parecidas. Destina una a freírla en crudo y las otras dos a cocerlas. Mantenlas separadas y tapadas para conservar esta división al estirar y cortar.
Estira cada parte hasta formar una lámina de unos 1–1,5 mm de grosor, espolvoreando ligeramente con los 15 g de sémola reservados. Corta cintas de aproximadamente 1 cm de ancho y 6–8 cm de largo. Aprovecha también los bordes irregulares de la masa. Mantén separadas las cintas de una parte para freír y las de las otras dos para cocer. Extiéndelas sin amontonar sobre papel y déjalas unos 20 minutos para que la superficie se seque ligeramente; los garbanzos siguen cociéndose mientras tanto. Aparta del plato la sémola suelta que no se utilice.
En una sartén pequeña de unos 18 cm de diámetro, calienta 120 g de aceite de oliva hasta que esté caliente pero sin humear. Sacude la sémola suelta de la porción destinada a freír. Añade unas pocas cintas crudas cada vez y fríe en una capa poco profunda de aceite unos 1–2 minutos por tanda, dándoles la vuelta si hace falta, hasta que estén doradas y crujientes. Sácalas con una espumadera a un plato con papel absorbente. No añadas a la salsa el aceite que quede en la sartén.
Escurre los garbanzos tiernos sobre un bol y conserva el caldo. Pica el ajo fino. En una cazuela ancha o una sartén honda, calienta los 30 g de aceite de oliva medidos aparte y cocina el ajo a fuego bajo aproximadamente un minuto, hasta que desprenda aroma. Añade todos los garbanzos y un cucharón pequeño de su caldo. Aplasta unas cucharadas de garbanzos con un tenedor contra la pared del recipiente para formar una salsa cremosa. Incorpora los 5 g de sal restantes y mezcla suavemente.
Lleva a ebullición 2000 g de agua sin añadir sal. Incorpora las cintas de las dos partes reservadas y cuece unos 2–4 minutos, hasta que estén tiernas pero elásticas; prolonga un poco la cocción si hace falta. Escurre y desecha el agua de cocción. Añade la pasta a los garbanzos y mezcla suavemente a fuego bajo aproximadamente un minuto. Añade solo el caldo de garbanzos reservado necesario para que la salsa envuelva las cintas con soltura y quede húmeda. El caldo y la reserva de agua que no se utilicen quedan fuera de las cuatro raciones.
Apaga el fuego y añade la pimienta negra y las cintas fritas. Mezcla breve y suavemente para mantener su forma. Reparte enseguida entre cuatro platos hondos, de modo que cada ración tenga garbanzos, pasta cocida y frizzuli crujientes. Sirve inmediatamente, antes de que las cintas fritas se ablanden con la salsa.
Nutrición estimada
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