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Knedle, bolas de patata rellenas de ciruela
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Fuente: https://recipheon.com/es/recetas/platos-principales/knedle-bolas-de-patata-rellenas-de-ciruela
Sobre esta receta
Los knedle de ciruela encierran frutas enteras en una masa tierna de patata y se sirven con pan rallado dorado en mantequilla. Esta versión se prepara con patatas cocidas y bien secadas al fuego, harina y huevo. Las ciruelas pequeñas se cortan solo por un lado para quitar el hueso sin separar las frutas en mitades; en el interior se pone un poco de azúcar con canela. Lo más importante es enfriar las patatas por completo antes de amasar y trabajar la masa brevemente, sin añadir mucha harina. Así, la masa se puede cerrar bien alrededor de la fruta y queda delicada tras una cocción suave. Con las cantidades indicadas se obtienen 20 knedle, cinco para cada una de las cuatro raciones.
Ingredientes
Masa y cocción
900 g de patatas harinosas crudas, peso después de pelarlas
220 g de harina de trigo seca, repartidos: 200 g para la masa y hasta 20 g para espolvorear; desecha la harina de espolvoreo que no utilices
30 g de fécula de patata seca
1 huevo de tamaño M
22 g de sal fina, repartidos: 5 g para el agua de las patatas, 2 g para la masa y 15 g para el agua de los knedle; el agua de cocción se desechará
4500 ml de agua de cocción, repartidos: 1500 ml para las patatas y 3000 ml para los knedle; ambas aguas de cocción se desecharán
Relleno y acabado
20 ciruelas pequeñas, maduras y firmes, unos 600 g antes de deshuesarlas, de unos 30 g cada una y 3–4 cm de largo; desecha los huesos
40 g de azúcar
2 g de canela molida
60 g de mantequilla
50 g de pan rallado de trigo seco
Pasos
Pesa 900 g de patatas peladas y córtalas en trozos de unos 3 cm. Ponlas en una olla de unos 3 l, vierte 1500 ml de agua y añade 5 g de sal; el agua debe cubrir las patatas. Lleva a ebullición, baja el fuego y cuece con la tapa ligeramente entreabierta durante 20–25 minutos, hasta que un tenedor atraviese fácilmente el centro de un trozo. Escurre y desecha toda el agua, dejando las patatas en la olla.
Pon la olla destapada a fuego lento durante 2–3 minutos y agítala suavemente para que las patatas pierdan humedad sin quemarse. Mientras aún estén calientes, pásalas por un prensapatatas o aplástalas bien con un machacador hasta obtener un puré liso y sin grumos; no utilices una batidora. Extiéndelas en una capa fina sobre un plato grande y déjalas unos 40–50 minutos, hasta que se enfríen por completo, también en el centro de la capa. Prepara las ciruelas del paso siguiente durante este enfriado; añade el huevo y la harina solo a las patatas frías.
Lava y seca bien 20 ciruelas pequeñas. Corta cada una a lo largo por un solo lado y retira el hueso, manteniendo las dos mitades unidas por el lado opuesto; desecha los huesos. Mezcla los 40 g de azúcar con los 2 g de canela y divide la mezcla en 20 partes iguales. Pon una parte dentro de cada fruta, en el hueco del hueso, y vuelve a cerrar las ciruelas.
Añade a las patatas completamente frías 200 g de harina de trigo, 30 g de fécula de patata, el huevo y 2 g de sal. Mezcla con la mano y amasa brevemente, solo hasta obtener una masa uniforme y tierna que conserve su forma; no amases mucho tiempo, porque puede empezar a pegarse. Reserva los 20 g de harina restantes únicamente para espolvorear ligeramente la encimera y las manos al dar forma. No la añadas toda a la masa ni añadas harina por encima de la cantidad indicada.
Divide la masa en 20 partes iguales. Espolvorea ligeramente la encimera y las manos con los 20 g de harina reservados, aplana cada parte formando un disco, coloca una ciruela rellena en el centro y sella la masa sobre la fruta sin dejar aberturas. Redondea suavemente con las manos; los knedle deben tener unos 5–6 cm de diámetro y una envoltura uniforme, sin un nudo grueso en la unión. Colócalos separados sobre la encimera ligeramente enharinada y cuécelos en cuanto estén formados; desecha la harina de espolvoreo que no hayas utilizado.
En una olla amplia de al menos 6 l, lleva a ebullición 3000 ml de agua con los 15 g de sal restantes; empieza a calentarla hacia el final del formado. Cuece los 20 knedle en cuatro tandas consecutivas de 5 piezas, dejando espacio entre ellos: al introducirlos, sepáralos suavemente del fondo con una cuchara y baja el fuego para mantener un hervor suave, sin borbotones fuertes. Desde que todos los knedle de la tanda suban a la superficie, cuece 6 minutos más, normalmente unos 9–11 minutos en total por tanda. Corta el primer knedel: la envoltura junto a la fruta debe estar uniforme y cocida, sin una franja de masa pegajosa y cruda; si queda una franja así, vuelve a introducir también las mitades cortadas para comprobar la cocción y cuécelas junto con los demás knedle de esa tanda durante 2–3 minutos más, hasta que se cueza la masa; prolonga del mismo modo las tandas siguientes.
Saca los knedle cocidos con una espumadera, escúrrelos bien sobre la olla y colócalos en una sola capa sobre una fuente grande; cúbrelos sin apretar para que las primeras tandas no se enfríen demasiado deprisa. Utiliza la misma agua para las cuatro tandas y, después de la última, escúrrela y deséchala. Mientras se cuece la última tanda, derrite 60 g de mantequilla en una sartén de unos 24 cm de diámetro, añade 50 g de pan rallado y sofríe a fuego medio-bajo durante 4–5 minutos, removiendo constantemente, hasta que el acompañamiento esté dorado y aromático. Retira la sartén del fuego antes de que el pan rallado empiece a oscurecerse.
Reparte los knedle en cuatro platos, 5 piezas por ración. Reparte el acompañamiento caliente de pan rallado y mantequilla entre las raciones. Sirve de inmediato, cuando esté lista la última tanda.
Nutrición estimada
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