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Polenta cremosa con mantequilla y parmesano
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Fuente: https://recipheon.com/es/recetas/platos-principales/polenta-cremosa-con-mantequilla-y-parmesano
Sobre esta receta
La polenta cremosa con mantequilla y parmesano es una sémola de maíz suave y caliente, de textura delicada y marcado sabor a queso. Se prepara con sémola seca para polenta de molienda media-gruesa, que necesita unos 45–50 minutos de cocción suave. Elige una versión no instantánea cuyo envase indique ese tiempo: la cocción prolongada ablanda los granos y da a la mezcla una consistencia cremosa. Vierte la sémola en un hilo fino en el agua salada, removiendo enérgicamente para que no se formen grumos. Después basta con mantener el fuego bajo, la olla parcialmente tapada y remover regularmente por el fondo. La mantequilla y el parmesano finamente rallado se añaden después de retirar la olla del fuego, para que se integren de forma uniforme en la polenta caliente. Con estas cantidades obtendrás cuatro raciones de guarnición; calcula aproximadamente una hora y 10 minutos desde la preparación de los ingredientes hasta el servicio. Reparte la polenta nada más terminarla, cuando esté suave y se extienda lentamente en el cuenco, ya que al enfriarse espesa bastante.
Ingredientes
Polenta
250 g de sémola de maíz amarillo seca de molienda media-gruesa para polenta, no instantánea ni precocida; elige un producto cuyo envase indique 45–50 minutos de cocción
1250 ml de agua potable
5 g de sal fina
40 g de mantequilla sin sal
80 g de parmesano (Parmigiano Reggiano), peso sin corteza, para rallar fino
Pasos
Ralla el parmesano con un rallador fino para que se integre fácilmente en la polenta caliente. Corta la mantequilla en trozos pequeños y reserva ambos ingredientes para terminar el plato.
Vierte toda el agua y añade toda la sal en una olla de fondo grueso de unos 3 l. Tapa y lleva a ebullición a fuego medio-alto; tardará unos 10 minutos. Retira la tapa y baja el fuego para que el agua burbujee suavemente.
Vierte la sémola de maíz en un hilo fino y constante, removiendo el agua enérgicamente con unas varillas sin parar. Incorpórala durante unos 2 minutos, hasta que toda la sémola esté en la olla y no queden grumos secos. Cuando la mezcla empiece a espesar, cambia las varillas por una cuchara rígida o una espátula.
Una vez añadida la sémola, cuece a fuego bajo durante unos 45–50 minutos; la mezcla debe burbujear suavemente y no salpicar con fuerza. Cuando no estés removiendo, cubre la olla dejando una pequeña abertura con la tapa para limitar la evaporación del agua. Remueve bien cada pocos minutos, pasando por el fondo y los bordes, y hazlo más a menudo cuando la polenta espese para que no se queme. Hacia el final, prueba un poco tras dejarlo enfriar brevemente en una cuchara: los granos deben estar tiernos, sin una textura dura y arenosa, y la mezcla espesa, pero todavía suave.
Retira la olla del fuego y añade toda la mantequilla preparada y el parmesano finamente rallado. Remueve enérgicamente durante unos 3 minutos, hasta que la mantequilla se funda, el queso se integre de forma uniforme y la mezcla quede cremosa y ligeramente brillante. La polenta lista debe caer lentamente de la cuchara, en lugar de quedarse en ella formando una masa compacta.
Reparte de inmediato la polenta caliente entre cuatro cuencos poco profundos o platos y sirve. Debe extenderse suavemente por su propio peso; no la dejes enfriar en la olla, porque espesará y empezará a cuajar.
Nutrición estimada
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