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Rømmegrøt — gachas noruegas de nata agria, mantequilla y canela
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Fuente: https://recipheon.com/es/recetas/platos-principales/rommegrot-gachas-noruegas-de-nata-agria-mantequilla-y-canela
Sobre esta receta
El rømmegrøt es un plato tradicional noruego de consistencia espesa y cremosa y sabor ligeramente ácido. Se prepara con nata fermentada rica en grasa, harina de trigo y leche, sin sémola ni arroz. El paso esencial consiste en calentar suavemente la nata con parte de la harina hasta que aparezca grasa dorada en la superficie. Se recoge en un cuenco y se reserva toda para servir, en lugar de desecharla. Se incorpora la harina restante y se añade poco a poco la leche caliente para conseguir una mezcla lisa y sin grumos. El rømmegrøt se sirve enseguida con la grasa reservada, una pequeña cantidad de mantequilla y el azúcar y la canela pesados. Esta versión casera requiere nata agria de tipo seterrømme con un 35% de grasa; la nata sin fermentar o la nata agria al 18% se comportarán de otra manera. Las cantidades rinden aproximadamente cuatro porciones, que espesan todavía más tras un breve reposo en el plato.
Ingredientes
Gachas espesas de nata agria
500 g de nata agria espesa fermentada con un 35% de grasa, tipo seterrømme, no nata sin fermentar ni nata agria al 18%
110 g de harina de trigo seca tipo 550, dividida en dos porciones de 55 g
500 g de leche al 3,2%, pesada, no 500 ml
2 g de sal fina
Todo el acabado de cuatro porciones
20 g de mantequilla sin sal al 82%, entera y sin clarificar
32 g de azúcar blanco
2 g de canela molida
Pasos
Prepara los 500 g de nata agria fermentada al 35%, tipo seterrømme. Pesa la harina y repártela en dos cuencos pequeños de 55 g cada uno. Pesa por separado los 500 g de leche, los 2 g de sal y los 20 g de mantequilla entera. En un cuenco pequeño, mezcla los 32 g de azúcar con los 2 g de canela molida; toda la mezcla servirá para terminar las cuatro porciones.
Vierte los 500 g de leche en un cazo pequeño y calienta a fuego bajo durante aproximadamente 3–4 minutos, hasta que esté caliente y empiece a desprender un poco de vapor, sin hervir. Retira del fuego y tapa. Puedes calentarla al mismo tiempo que la nata; después utilizarás toda la cantidad pesada, sin añadir leche adicional.
Pon toda la nata en una olla de fondo grueso de aproximadamente 2 litros. Calienta despacio, removiendo con una espátula también por el fondo, hasta que empiece a burbujear suavemente. Cuece a fuego bajo unos 5 minutos, removiendo con frecuencia. No dores la nata y evita que hierva con fuerza o se quemen los bordes.
Tamiza los primeros 55 g de harina sobre la nata caliente sin dejar de remover enérgicamente con unas varillas. Después calienta a fuego bajo durante aproximadamente 3–5 minutos y remueve con una espátula desde el fondo. La mezcla espesará y debería aparecer grasa líquida dorada en los bordes. No subas mucho el fuego para acelerar su separación.
Inclina ligeramente la olla y recoge con una cuchara la grasa visible en la superficie en un cuenco pequeño resistente al calor. Resérvala toda para servir, sin desecharla. Tapa el cuenco y déjalo en un lugar cálido junto a los fogones. La cantidad de grasa separada puede variar; si sale poca, no prolongues demasiado el calentamiento.
Vuelve a poner la olla a fuego bajo. Añade los otros 55 g de harina e incorpóralos bien a la mezcla espesa, recogiendo lo que quede en el fondo y las paredes. Remueve aproximadamente un minuto, hasta que no se vea harina seca. Todo el primer cuenco de grasa reservada se queda al lado; no lo añadas todavía a la olla.
Añade la leche caliente en pequeñas cantidades y mezcla con unas varillas hasta alisar antes de cada nueva adición. Al principio la mezcla será muy espesa y después se irá aligerando. En aproximadamente 4–5 minutos, utiliza los 500 g de leche, rebañando el cazo. Mantén el fuego bajo y remueve para evitar grumos.
Cuece el rømmegrøt suavemente durante aproximadamente 7–10 minutos, removiendo con frecuencia con una espátula por el fondo y las paredes. Debe quedar liso, sin sabor a harina cruda, y caer pesadamente de la cuchara, dejando brevemente la marca al remover. Incorpora los 2 g de sal. No lo reduzcas hasta convertirlo en un bloque firme; espesará más al pasarlo a los platos.
En el cazo vacío de la leche, derrite los 20 g de mantequilla a fuego mínimo y mézclalos con toda la grasa recogida de la nata. Reparte toda la preparación caliente entre cuatro platos hondos y vierte sobre ellos partes iguales de toda la mezcla de grasa y mantequilla. Espolvorea toda la mezcla de azúcar y canela, dividida en cuatro partes. Rebaña los dos cuencos, sin reservar nada para decorar.
Sirve enseguida, mientras la consistencia siga cremosa; una porción con todo su acabado pesa aproximadamente 270 g. Pasa las sobras a un recipiente poco profundo y refrigera en un plazo de 2 horas; después consúmelas en un plazo de 2 días. Recalienta suavemente en una olla pequeña, removiendo con frecuencia; el plato frío estará bastante más espeso.
Nutrición estimada
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