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Canelés — pastelitos con corteza caramelizada e interior húmedo de vainilla
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Fuente: https://recipheon.com/es/recetas/postres/caneles-pastelitos-con-corteza-caramelizada-e-interior-humedo-de-vainilla
Sobre esta receta
Los canelés son unos pastelitos de Burdeos con una corteza oscura caramelizada y un interior húmedo de vainilla con aroma a ron. Su masa líquida de leche, harina y huevos reposa toda la noche en el frigorífico, lo que ayuda a conseguir su textura característica. Se mezcla con suavidad, sin formar espuma y sin levadura química. Esta versión casera está pensada para doce moldes metálicos antiadherentes, de aproximadamente 90 ml cada uno. Las temperaturas no superan los 220°C, el límite adecuado para el tipo de moldes elegido; no se utiliza cera especial ni moldes de cobre. Tras una primera cocción a temperatura más alta, los pastelitos terminan de hacerse durante más tiempo a una temperatura inferior, hasta que los laterales y la parte superior se doren intensamente. Están mejor una vez fríos, el mismo día, sin coberturas ni acompañamientos. Las cantidades rinden doce unidades; las claras que quedan al separar las yemas adicionales no forman parte de esta receta.
Ingredientes
Masa para doce canelés
500 g de leche con un 3,2% de grasa, pesada: 400 g para calentar y 100 g para enfriar la leche
180 g de azúcar blanco fino
100 g de harina de trigo de tipo 550
2 huevos enteros de tamaño M, aproximadamente 100 g sin cáscara
2 yemas adicionales de otros huevos de tamaño M, aproximadamente 36 g sin claras ni cáscaras; reserva las claras sobrantes para otro plato
25 g de mantequilla con un 82% de grasa para la masa
30 g de ron blanco con aproximadamente un 40% de alcohol, pesado
1 vaina de vainilla
1 g de sal
Preparación de los moldes
15 g de mantequilla con un 82% de grasa para engrasar ligeramente los moldes; el exceso que no se utilice queda fuera de los pastelitos
Pasos
Abre la vaina de vainilla a lo largo y raspa las semillas. Pon las semillas y la vaina vacía en un cazo con 400 g de leche y los 25 g de mantequilla destinados a la masa. Calienta a fuego medio-bajo hasta que la mantequilla se derrita, la leche desprenda vapor y aparezcan pequeñas burbujas en el borde; no la hiervas durante mucho tiempo. Retira del fuego durante aproximadamente 10 minutos. Saca la vaina vacía, añade los 100 g restantes de leche fría y deja reposar unos minutos más, hasta que el líquido esté tibio y no caliente. Las semillas de vainilla se quedan en la leche.
En un bol, mezcla los dos huevos enteros, las dos yemas adicionales, todo el azúcar y la sal con unas varillas manuales, solo hasta integrarlos. No batas hasta obtener una espuma pálida. Añade la harina y una parte de la leche tibia, mezcla hasta que no queden grumos y vierte poco a poco el resto de la leche con mantequilla. Incorpora al final todo el ron pesado. Raspa las paredes del bol y mezcla con suavidad para obtener una masa líquida y homogénea, parecida a la de las crepes. No añadas las claras sobrantes ni ningún impulsor.
Vierte la masa en una jarra con tapa o tapa herméticamente el bol y métela inmediatamente en el frigorífico durante 12–24 horas. No dejes la masa toda la noche en la encimera. La harina puede depositarse durante el reposo, por lo que antes de llenar los moldes habrá que volver a integrar las capas con suavidad, sin batir. No retires los ingredientes líquidos ni cueles la masa.
Prepara doce moldes para canelés de metal recubierto, cada uno con una capacidad de aproximadamente 90 ml y una altura interior de aproximadamente 5 cm, aptos para hornear a 220°C. Colócalos sobre una bandeja metálica normal, dejando un poco de espacio entre ellos. Derrite los 15 g de mantequilla reservados para los moldes y, con un pincel, engrasa muy ligeramente el fondo y todas las estrías. No dejes charcos; no viertas la mantequilla que sobre en la masa. Precalienta el horno a 220°C, con calor arriba y abajo. Este método está pensado para los moldes metálicos descritos, no para un molde de silicona de pastelitos en miniatura.
Deja la masa fuera del frigorífico aproximadamente 20 minutos mientras se calienta el horno y luego remueve con suavidad con unas varillas o una espátula, recogiendo la harina depositada en el fondo. Reparte toda la masa por igual entre los doce moldes: son aproximadamente 80–81 g por unidad, normalmente aproximadamente 70–75 ml. Deja aproximadamente 1 cm de espacio libre hasta el borde y no los llenes hasta arriba. Estas cantidades son orientativas; es importante utilizar la capacidad de molde indicada. Si quedan algunas burbujas grandes en la superficie, retíralas con la punta de una cucharilla.
Mete la bandeja en la zona central baja del horno precalentado. Hornea durante 20 minutos a 220°C y después, sin sacar la bandeja, baja la temperatura a 180°C y hornea otros aproximadamente 55–65 minutos. No abras el horno durante los primeros 30 minutos del tiempo total de cocción. Los canelés pueden subir un poco al principio y bajar después. Al terminar, deben tener una corteza claramente marrón oscura y caramelizada, sin zonas negras quemadas. Si hacia el final siguen pálidos, hornéalos unos minutos más a 180°C. No superes los 220°C con los moldes utilizados.
Al sacar la bandeja del horno, espera aproximadamente 3–5 minutos. Sujeta los moldes calientes con un paño grueso, dales la vuelta con cuidado y desmolda los pastelitos sobre una rejilla. No dejes que los canelés se enfríen por completo dentro de los moldes. Déjalos enfriar en la rejilla aproximadamente 45–60 minutos, hasta que la corteza se endurezca y el centro deje de estar caliente; el interior debe quedar húmedo, no seco como un bizcocho. Sirve una unidad por persona y no añadas más azúcar, nata ni salsa. Están mejor el mismo día. Guarda las posibles sobras en un recipiente cerrado en el frigorífico como máximo hasta el día siguiente, teniendo en cuenta que la corteza se ablandará.
Nutrición estimada
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