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Kremówka con crema pastelera casera
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Fuente: https://recipheon.com/es/recetas/postres/kremowka-con-crema-pastelera-casera
Sobre esta receta
La kremówka combina dos láminas crujientes de hojaldre con una capa gruesa de crema de vainilla cocida. La base de mantequilla y la superficie ligeramente espolvoreada rodean un relleno claro de leche, nata y yemas. El hojaldre se hornea por separado, primero con un peso ligero para obtener láminas uniformes y después descubierto, hasta lograr capas doradas y secas. La crema debe cocerse después de espesar y enfriarse por completo antes del montaje. La lámina superior se corta antes en rectángulos: así el cuchillo corta sobre todo el relleno y la base, sin aplastar el conjunto. Un marco ajustable sostiene la crema al refrigerar y se adapta al contorno del hojaldre, que encoge de forma natural en el horno. Se obtienen doce porciones.
Ingredientes
Hojaldre y crema de vainilla
600 g de hojaldre preparado crudo de harina de trigo, cuya única grasa sea mantequilla, dividido en dos piezas de 300 g; refrigerado, no congelado
750 ml de leche de vaca con un 3,5 % de grasa, repartidos en 150 ml fríos para las yemas y 600 ml para calentar
100 ml de nata líquida de leche de vaca con un 30 % de grasa
6 yemas crudas de huevos de gallina de tamaño M, aproximadamente 100 g de parte comestible solo de yemas, sin claras ni cáscaras
120 g de azúcar blanco fino
70 g de almidón de maíz seco
60 g de mantequilla de leche de vaca con un 82 % de grasa
5 ml de extracto de vainilla
15 g de azúcar glas para espolvorear todo el pastel
Pasos
Precalienta el horno a 200°C, con calor arriba y abajo. Prepara dos bandejas metálicas planas de al menos 30 × 40 cm, papel de horno, un rodillo, una rejilla, un cazo de aproximadamente 2 l, unas varillas, una espátula, un marco rectangular ajustable de repostería de al menos 6 cm de altura y una bandeja de aproximadamente 40 × 30 cm que quepa en el frigorífico. Estira cada pieza de hojaldre de 300 g entre hojas de papel hasta formar un rectángulo de aproximadamente 24 × 30 cm y aproximadamente 4 mm de grosor, sin espolvorear harina. Pincha toda la superficie con un tenedor; conserva la segunda lámina en el frigorífico hasta hornearla.
Pasa la primera lámina con el papel inferior a una bandeja, cúbrela con otra hoja de papel y coloca encima la segunda bandeja vacía como peso. Hornea a media altura durante aproximadamente 15 minutos, retira la bandeja y el papel superiores y hornea sin cubrir 10–15 minutos más, hasta que el hojaldre esté dorado de manera uniforme y tenga capas secas y claramente separadas, también por debajo. Hornea la segunda lámina del mismo modo: son dos tandas consecutivas de aproximadamente 25–30 minutos cada una. Pasa las láminas horneadas a una rejilla y deja enfriar aproximadamente 30 minutos hasta que estén completamente frías; no recortes ni deseches nada. Prepara la crema mientras se enfrían.
En un cuenco, mezcla las 6 yemas con 120 g de azúcar fino, 70 g de almidón y 150 ml de leche fría hasta obtener una masa lisa sin grumos secos. En el cazo, calienta los 600 ml de leche restantes con 100 ml de nata y 5 ml de vainilla hasta que aparezcan burbujas en el borde. Incorpora poco a poco a las yemas dos cucharones de este líquido caliente, batiendo constantemente con las varillas, y devuelve todo el contenido del cuenco al cazo. No añadas más leche ni nata.
Calienta a fuego medio-bajo, removiendo constantemente con las varillas el fondo y las esquinas del cazo, hasta que la crema espese claramente y aparezcan burbujas lentas. Baja el fuego y, desde ese momento, cocina 2 minutos más, batiendo enérgicamente para cocer el almidón y las yemas sin que se quemen. Retira del fuego, añade los 60 g de mantequilla y mezcla hasta que se derrita y la crema quede lisa. Debe estar espesa y conservar brevemente la marca de las varillas, sin grumos ni líquido separado.
Pasa toda la crema a un recipiente ancho en una capa de aproximadamente 2–3 cm y cubre la superficie con film para contacto con alimentos calientes, colocado directamente sobre ella. Deja enfriar aproximadamente 90 minutos hasta que esté completamente fría; este tiempo coincide con el enfriado del hojaldre, así que no esperes otros 30 minutos después de enfriar la crema. Elige la lámina fría más grande para la base y corta la otra con cuidado con un cuchillo de sierra en 12 rectángulos, dividiendo el lado corto en tres y el largo en cuatro. Conserva todo el contorno, todos los trozos y las migas; las láminas horneadas serán algo más pequeñas que las crudas, normalmente de aproximadamente 22 × 28 cm.
Coloca la base entera sobre la bandeja y ajusta el marco a su contorno real, sin recortar el hojaldre. Remueve brevemente con una espátula la crema completamente fría, extiéndela toda sobre la base y alisa, sobre todo en las esquinas. Coloca los 12 trozos de la lámina superior uno junto al otro en su disposición original, asentándolos ligeramente sin hundirlos en el relleno; compensa la pequeña diferencia de contornos con los espacios entre los trozos. Reparte por encima las migas reservadas.
Mete el pastel inmediatamente en el frigorífico y refrigera durante al menos 4 horas. Mantén el marco hasta que el relleno se afirme y conserve una capa uniforme al cortar. Cubre el pastel de forma que la cubierta no toque la superficie; no lo dejes esperando sobre la encimera.
Retira el marco con cuidado y espolvorea el pastel con los 15 g de azúcar glas a través de un colador. Corta el relleno y la base siguiendo los límites de los rectángulos superiores preparados antes, con un cuchillo afilado y un movimiento suave de sierra al llegar a la base. Obtendrás 12 porciones, cada una con un trozo de la lámina superior; sirve frías. Guarda inmediatamente las porciones restantes en el frigorífico.
Nutrición estimada
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