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Krówki caseras — caramelos de leche y mantequilla
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Fuente: https://recipheon.com/es/recetas/postres/krowki-caseras-caramelos-de-leche-y-mantequilla
Sobre esta receta
Las krówki caseras tienen un marcado sabor lácteo, aroma de mantequilla y una textura agradablemente blanda y ligeramente elástica. En esta versión usamos leche condensada azucarada con cantidades pesadas de azúcar, mantequilla y un poco de azúcar con vainilla auténtica. La mezcla se cuece en una cazuela ancha de fondo grueso, removiendo bien el fondo y las esquinas. El color orienta, pero el final de la cocción lo determina una pequeña gota en agua muy fría: una vez enfriada debe poder recogerse en una bola blanda. Así se pueden preparar sin termómetro de confitería. La mezcla se pasa a un molde forrado, se deja enfriar y se refrigera antes de cortarla. Todo el rectángulo da treinta caramelos pequeños, bordes incluidos. Su firmeza depende de la evaporación y la conservación: están más duros al salir del frigorífico y se ablandan al templarse brevemente. Se sirven sin cobertura, sal por encima ni adornos adicionales.
Ingredientes
La mezcla para treinta caramelos pequeños
400 g de leche condensada azucarada sencilla con aproximadamente 8% de grasa, no dulce de leche ya preparado
150 g de azúcar blanco
80 g de mantequilla con 82% de grasa, cortada en trozos pequeños
8 g de azúcar con vainilla auténtica que contenga aproximadamente 7% de vainilla molida
Pasos
Forra un molde de aproximadamente 20 × 15 cm interiores con papel de horno siliconado antiadherente, dejando solapas para sacar la mezcla. No lo engrases con grasa adicional. Prepara una cazuela ancha de fondo grueso, de aproximadamente 20 cm de diámetro y al menos 2 litros, y una espátula resistente al calor. Pon al lado un cuenco pequeño de agua muy fría destinado solo a comprobar la consistencia.
Pon en la cazuela exactamente 400 g de leche condensada azucarada, los 150 g de azúcar blanco, los 80 g de mantequilla y los 8 g de azúcar con vainilla auténtica. La leche debe ser clara y espesa; la leche evaporada sin azúcar y el dulce de leche preparado tienen otras propiedades. Pesa la cantidad necesaria independientemente del tamaño del envase. Toda la mantequilla va en la mezcla, sin reservar para el molde ni el cuchillo.
Calienta los ingredientes a fuego bajo durante aproximadamente 5–8 minutos, removiendo suavemente y raspando el fondo. La mantequilla debe derretirse y los cristales de azúcar perceptibles deben desaparecer. Solo entonces deja que la mezcla hierva suavemente. No calientes la cazuela vacía ni aumentes bruscamente la potencia para acelerar esta fase; la mezcla láctea se pega fácilmente y puede empezar a quemarse.
Cuece destapado a fuego bajo o medio-bajo, manteniendo un burbujeo suave y visible, normalmente otros 8–15 minutos. Remueve sin parar, pasando la espátula por todo el fondo y los bordes. La mezcla espesará y adquirirá un color caramelo claro. No esperes a que esté marrón oscuro. Si salpica con fuerza, baja la potencia; el caramelo caliente y pegajoso quema mucho, así que no lo pruebes directamente de la cuchara.
Retira brevemente la cazuela del fuego y deja caer una pequeña gota en el agua fría. Espera a que se enfríe por completo antes de recogerla con los dedos: debe formar una bola blanda que se aplaste fácilmente. Si se dispersa en el agua, cuece aproximadamente un minuto más y repite. Se prevén aproximadamente 2 g de mezcla en total para las pruebas; las muestras quedan fuera de los caramelos. No viertas agua ni muestras mojadas en la cazuela.
Cuando la muestra forme una bola blanda, termina la cocción y deja la cazuela sobre un soporte estable resistente al calor durante aproximadamente 3–5 minutos. Después remueve unas quince veces con la espátula para igualar la consistencia. No batas con batidora ni trabajes la mezcla mucho tiempo hasta formar un bloque seco y mate: buscamos caramelos blandos. La mezcla debe seguir espesa, pero poder trasladarse y extenderse.
Pasa con cuidado la mezcla al molde preparado y recoge con la espátula la parte comestible de las paredes de la cazuela. Extiende uniformemente hasta las esquinas usando el utensilio, sin tocar el caramelo. No añadas adornos, cobertura ni mantequilla adicional. No muevas bruscamente el molde ni lo levantes solo por el papel mientras la mezcla esté caliente. La superficie puede conservar marcas suaves de la espátula.
Deja el molde en una encimera estable aproximadamente 45–60 minutos, hasta que la mezcla ya no esté caliente. Después tápala y refrigera 3–4 horas, hasta que se afirme bien. No cierres herméticamente la mezcla mientras desprenda vapor, para que el agua condensada no gotee sobre la superficie. El frío facilita cortes regulares, pero no sustituye la evaporación correcta comprobada con la prueba de bola blanda.
Saca la mezcla firme del molde ayudándote del papel, ponla en una tabla y despega el papel con cuidado. Divide el lado de 20 cm en cinco segmentos iguales y el de 15 cm en seis; corta perpendicularmente con un cuchillo seco y afilado para obtener treinta caramelos de aproximadamente 4 × 2,5 cm. No recortes los bordes. Si se pega mucho a la hoja, refrigérala un poco más; no engrases el cuchillo con grasa adicional.
Sirve las krówki sin añadidos o envuelve cada caramelo enfriado en papel apto para contacto alimentario. Reparte con las porciones todos los trozos comestibles de la tabla. Guárdalas herméticamente en el frigorífico hasta una semana, lejos de humedad y olores fuertes. Con calor estarán más blandas y pegajosas; con el tiempo pueden volverse más quebradizas. Saca solo los caramelos que vayas a servir.
Nutrición estimada
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