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Melomakarona — galletas de miel con naranja y nueces
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Fuente: https://recipheon.com/es/recetas/postres/melomakarona-galletas-de-miel-con-naranja-y-nueces
Sobre esta receta
Las melomakarona son galletas griegas con aroma de naranja, empapadas en almíbar de miel y cubiertas de nueces. Su interior debe quedar húmedo y desmigable, y la superficie conservar una suave marca de tenedor. En esta versión casera mezclamos harina de repostería con sémola fina de trigo duro, dos aceites pesados, zumo recién exprimido y ralladura fina de naranja. No trabajamos mucho la masa: basta con unir los ingredientes para que la grasa no empiece a separarse. Preparamos primero el almíbar y lo dejamos enfriar por completo. Sumergimos en él las galletas calientes, recién salidas del horno, y las dejamos escurrir brevemente. El líquido sobrante no se vierte en la fuente, de modo que las porciones solo incluyen el almíbar retenido en las galletas. Repartimos todas las nueces pesadas entre las veinticuatro piezas. Son doce porciones de dos galletas, sin otra cobertura ni decoración; el sabor y la humedad se equilibran mientras se enfrían con calma.
Ingredientes
Toda la masa para 24 galletas
300 g de harina de trigo de repostería tipo 450
60 g de sémola fina de trigo duro, seca y de grano fino, no harina, cuscús ni sémola instantánea
100 g de aceite de girasol refinado alto oleico, de sabor neutro, pesado
50 g de aceite de oliva virgen extra suave, pesado
120 g de zumo de naranja recién exprimido, pesado después de quitar las semillas y colarlo
50 g de azúcar blanco para la masa
4 g de ralladura fresca de naranja, solo la parte coloreada, pesada después de rallarla
1 g de bicarbonato sódico alimentario
4 g de levadura química
2 g de canela molida
1 g de sal
Almíbar de baño parcialmente sobrante
150 g de azúcar blanco para el almíbar
200 g de agua para el almíbar
100 g de miel líquida, sin otros siropes ni azúcar añadidos
Todas las nueces de cobertura
60 g de nueces comunes sin cáscara, sin sal y sin tostar, picadas finamente
Pasos
Pon 150 g de azúcar en un cazo pequeño y añade los 200 g de agua. Calienta removiendo hasta disolver el azúcar. Desde que hierva suavemente, cuece a fuego bajo aproximadamente 3–4 minutos, sin evaporarlo en exceso. Retira del fuego, añade los 100 g de miel y mezcla. No vuelvas a hervirlo ni añadas pieles u otros ingredientes que después hubiera que retirar.
Vierte todo el almíbar en un bol resistente al calor de aproximadamente 14–16 cm de diámetro. Déjalo aproximadamente 60–90 minutos, hasta que se enfríe por completo; puedes prepararlo con antelación. Debe estar frío antes de sacar la primera tanda de galletas. No lo recalientes. Prepara al lado una rejilla sobre una bandeja, una espumadera y dos bandejas grandes de horno con papel de hornear.
Pon en un bol grande 300 g de harina de repostería, 60 g de sémola fina seca, 4 g de levadura química, 2 g de canela y 1 g de sal. Mezcla bien con varillas para deshacer los grumos. Pesa aparte 1 g de bicarbonato; enseguida lo mezclarás con el zumo. No añadas harina para espolvorear ni más especias. Toda la mezcla pesada se utilizará en las galletas.
En otro bol mezcla 100 g de aceite de girasol, 50 g de aceite de oliva, 50 g de azúcar y los 4 g de ralladura fina de la parte coloreada de la naranja. En una taza combina 120 g de zumo colado con 1 g de bicarbonato, dejando espacio para la espuma. Viértelo todo inmediatamente en los aceites y mezcla brevemente. No añadas parte blanca de la piel, más zumo, alcohol ni miel a la masa.
Añade los ingredientes secos a los líquidos y mezcla con una espátula solo hasta que desaparezca la harina seca. Recoge la masa de las paredes y únela con unos pocos movimientos de la mano, sin amasarla como pan. Déjala reposar aproximadamente 10 minutos para que la sémola absorba parte del líquido. Debe quedar blanda y maleable, sin compactarla ni amasarla mucho. No añadas harina ni te engrases las manos con más aceite.
Precalienta el horno a 180°C, con calor arriba y abajo, y coloca la rejilla en el centro. Divide toda la masa en veinticuatro piezas lo más iguales posible, de aproximadamente 29 g. Recoge también toda la masa del bol. Pondrás doce galletas en cada bandeja de aproximadamente 30 × 40 cm. No reserves una porción de prueba, no cortes discos ni deseches recortes.
Da forma suavemente a cada pieza hasta obtener un óvalo de aproximadamente 5–6 cm de largo, 3–4 cm de ancho y aproximadamente 1,5 cm de grosor. Coloca doce sobre el papel de cada bandeja, dejando al menos 2 cm entre ellas. Presiona ligeramente la superficie con las púas de un tenedor para crear una marca poco profunda, sin aplanarlas hasta hacer discos finos. No engrases el papel ni reboces la masa en más azúcar.
Hornea la primera bandeja aproximadamente 22–28 minutos, hasta que las galletas estén uniformemente doradas, también por debajo, y firmes en la superficie. No las saques pálidas ni blandas como masa cruda. Mantén la segunda bandeja a temperatura ambiente. En cuanto saques la primera, mete la segunda y hornéala del mismo modo; las dos tandas requieren aproximadamente 45–55 minutos en total. Empapa inmediatamente la primera tanda caliente.
Comprueba que el almíbar esté completamente frío. Introduce dos o tres galletas calientes cada vez y gíralas suavemente con una cuchara, sumergiendo cada lado aproximadamente 10 segundos, unos 20 segundos en total. Sácalas con la espumadera, espera unos segundos sobre el bol y pásalas a la rejilla. Cuando baje el nivel del líquido, inclina un poco el bol y gira las galletas en él. Ten cuidado con la bandeja caliente y las galletas blandas recién empapadas.
Cubre las galletas todavía húmedas con los 60 g de nueces picadas, repartidas por igual entre las veinticuatro piezas. Presiona suavemente para que se adhieran. Añade a las porciones las nueces que caigan sobre el papel limpio. Empapa y cubre la segunda tanda caliente de la misma manera. Recoge aparte el almíbar sobrante y el líquido de la bandeja; no los viertas sobre las galletas terminadas ni los incluyas en el postre servido.
Deja las melomakarona sobre la rejilla aproximadamente 60–90 minutos, hasta que se enfríen por completo, la superficie se seque y la humedad se reparta por el interior. No cierres las galletas calientes en una caja, porque la condensación las ablandaría más. Pásalas con una espátula ancha a una fuente seca o a un recipiente. No añadas más miel, almíbar, azúcar glas ni otras decoraciones.
Divide toda la tanda en doce porciones de dos galletas, repartiendo también las migas comestibles de nuez. Sirve a temperatura ambiente sin un cuenco aparte con el almíbar sobrante. Guarda las galletas en un recipiente hermético, en un lugar fresco de casa, hasta 5 días, separando las capas con papel. Conserva el baño de almíbar sin utilizar aparte en la nevera para otro uso; no forma parte de estas porciones.
Nutrición estimada
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