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Sticky toffee pudding — bizcocho húmedo de dátiles con salsa toffee caliente
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Fuente: https://recipheon.com/es/recetas/postres/sticky-toffee-pudding-bizcocho-humedo-de-datiles-con-salsa-toffee-caliente
Sobre esta receta
El sticky toffee pudding es un bizcocho tierno y húmedo de dátiles con salsa toffee caliente que impregna la miga y envuelve cada porción. Los dátiles remojados en agua caliente y triturados hasta formar una pasta aportan un sabor profundo y una textura fina y uniforme. El azúcar muscovado oscuro añade notas de melaza, mientras que la mantequilla y la nata forman una salsa lisa sin preparar caramelo por separado. El postre se hornea en un solo molde cuadrado, por lo que resulta fácil dividirlo en nueve porciones. Parte de la salsa se vierte sobre el bizcocho nada más sacarlo del horno; durante un breve reposo empapa la superficie y la miga permanece tierna. El resto de la salsa se sirve caliente, para que caiga por los lados de las porciones en lugar de formar una cobertura firme. Las claves son dejar que la pasta de dátiles esté tibia antes de mezclarla con los huevos y terminar el horneado cuando ya no quede masa cruda en el centro.
Ingredientes
Masa y preparación del molde
200 g de dátiles secos blandos sin azúcar añadido, pesados después de deshuesarlos y antes de remojarlos
200 ml de agua para remojar los dátiles; todo el líquido queda en la masa
3 g de bicarbonato sódico alimentario
130 g de mantequilla con un 82% de materia grasa: 75 g blanda para la masa, 5 g para el molde y 50 g para la salsa
210 g de azúcar muscovado oscuro, blando y húmedo: 90 g para la masa y 120 g para la salsa; no uses azúcar demerara seco
2 huevos de tamaño L, unos 110 g sin cáscara, a temperatura ambiente
175 g de harina de trigo tipo 450
4 g de levadura química
5 ml de extracto de vainilla para la masa
2 g de sal fina: 1 g para la masa y 1 g para la salsa
Para la salsa toffee
200 g de nata líquida sin endulzar con un 30% de materia grasa
Pasos
Enciende el horno a 180°C, con calor arriba y abajo, sin ventilador, y coloca la rejilla a media altura. Comprueba que los dátiles no tengan huesos, pícalos finos y ponlos en un recipiente alto resistente al calor y apto para la batidora de mano. Lleva a ebullición los 200 ml de agua medidos, viértelos sobre los dátiles e incorpora todo el bicarbonato. Déjalos reposar 10 minutos para que se ablanden; mientras tanto, prepara el molde y empieza a batir la mantequilla como se explica más abajo. No deseches el líquido de los dátiles. El horno debe precalentarse durante al menos 20 minutos antes de introducir el bizcocho.
Tritura los dátiles remojados con todo su líquido usando la batidora de mano y manteniendo el cabezal sumergido para evitar salpicaduras de la mezcla caliente. Debes obtener una pasta espesa con partículas pequeñas de fruta, sin trozos grandes. Pásala entera a un bol ancho y déjala enfriar unos 10 minutos, removiendo de vez en cuando, mientras continúas preparando la mezcla de mantequilla. Antes de añadirla a la masa debe estar tibia: una pequeña cantidad recogida con una cucharilla limpia debe notarse solo ligeramente cálida al tocarla, no caliente. Si todavía desprende bastante calor, espera un poco más.
Mientras los dátiles se remojan y se enfrían, utiliza los 5 g de mantequilla para engrasar la base y las paredes de un molde metálico de 20 × 20 cm interiores y al menos 5 cm de profundidad. Forra la base con un trozo de papel de horno a medida; no espolvorees el molde con harina. En un bol grande, bate 75 g de mantequilla blanda con 90 g de muscovado con la batidora a velocidad media durante unos 3–4 minutos, deshaciendo los grumos de azúcar, hasta obtener una mezcla más clara y cremosa. Añade 1 huevo cada vez, batiendo aproximadamente 1 minuto después de cada uno y recogiendo la mezcla de las paredes. Incorpora al final todo el extracto de vainilla.
En otro bol, mezcla bien toda la harina, la levadura química y 1 g de sal. Incorpora con una espátula la mitad de esta mezcla seca a la mezcla de mantequilla y, después, la mitad de la pasta de dátiles tibia. Añade el resto de los ingredientes secos y de la pasta, recogiendo bien lo que quede en el bol. Mezcla solo hasta que desaparezca la harina seca; no batas durante mucho tiempo después de añadirla. La masa debe quedar espesa pero blanda y poder extenderse fácilmente con la espátula.
Pasa toda la masa al molde preparado, recogiendo bien lo que quede en el bol y en la espátula. Extiéndela hasta las esquinas y alisa la superficie para que tenga un grosor similar en todas las zonas. No reserves la masa para más tarde: una vez incorporada la levadura química, debe entrar en el horno precalentado.
Coloca el molde a media altura del horno y hornea a 180°C, con calor arriba y abajo, durante unos 35–40 minutos. No abras el horno durante los primeros 30 minutos. Al final, la superficie debe haber subido y recuperar la forma al tocarla suavemente; una brocheta introducida en el centro debe salir sin masa cruda líquida, aunque puede llevar algunas migas húmedas o partículas de dátiles. Si queda masa cruda en la brocheta, hornea unos 5 minutos más y vuelve a comprobar. Prepara la salsa mientras se hornea el bizcocho.
Pon en un cazo de aproximadamente 1 l los 50 g de mantequilla restantes, 120 g de muscovado, toda la nata y el 1 g de sal restante. Calienta a fuego lento, removiendo hasta que se funda la mantequilla y desaparezcan los grumos de azúcar. Lleva a un hervor suave y cocina unos 3–4 minutos a fuego lento, removiendo a menudo y raspando el fondo; todo el proceso, incluido el tiempo de fundir los ingredientes, tarda unos 8–10 minutos. La salsa debe quedar uniforme, brillante y caer de la cuchara en una cinta ancha y fluida. No la reduzcas hasta alcanzar la consistencia de un caramelo que forme hilos, porque espesará más al enfriarse. Retírala del fuego y tápala hasta sacar el bizcocho.
Saca el bizcocho horneado y coloca el molde sobre una rejilla. Pincha enseguida la superficie con una brocheta, dejando unos 2 cm entre los agujeros y llegando aproximadamente hasta la mitad de la altura del bizcocho. Remueve la salsa caliente, separa aproximadamente 1/4 de toda la cantidad preparada y repártela de manera uniforme sobre el bizcocho caliente, también junto a los bordes. Reserva los 3/4 restantes en el cazo tapado para servir. Deja reposar el bizcocho en el molde sin tapar durante 20 minutos para que absorba la salsa y las porciones puedan sacarse sin desmoronarse.
Hacia el final del reposo, calienta suavemente la salsa reservada a fuego lento, removiendo solo hasta que recupere una consistencia fluida; no vuelvas a hervirla durante mucho tiempo. Corta el bizcocho todavía caliente dentro del molde en 9 cuadrados, formando una cuadrícula de 3 × 3. Sácalos con una espátula ancha, dejando el papel en la base del molde. Reparte toda la salsa caliente restante entre las porciones, recogiendo bien la que quede en el cazo, y sirve enseguida. La salsa debe caer por los lados del bizcocho y el interior quedar tierno y húmedo.
Nutrición estimada
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