
Generado por IA
Kaspressknödelsuppe — caldo con albóndigas de queso doradas
Inicia sesión o crea una cuenta gratuita para guardar recetas.
Fuente: https://recipheon.com/es/recetas/sopas/kaspressknodelsuppe-caldo-con-albondigas-de-queso-doradas
Sobre esta receta
La Kaspressknödelsuppe es una sopa austriaca con albóndigas aplanadas de pan y queso de montaña servidas en caldo caliente. Los Kaspressknödel tienen la superficie dorada y el centro tierno, con pequeños trozos de Bergkäse fundido. El pan del día anterior absorbe la leche, y la cebolla pochada en mantequilla y el perejil aromatizan la mezcla. Forma tortitas no muy gruesas antes de freírlas para que se cocinen suavemente también por dentro. Dos tandas pequeñas se doran de manera más uniforme en una sartén doméstica. Pon las albóndigas ya cocinadas en los cuencos justo antes de verter el caldo para que no se ablanden durante una cocción prolongada. El cebollino picado fino completa la sopa.
Ingredientes
Albóndigas aplanadas
250 g de panecillos de trigo del día anterior, pesados antes del remojo; asentados pero no secos como biscotes
200 ml de leche con un 3,2 % de grasa
200 g de queso de montaña austriaco Bergkäse madurado, de leche de vaca, pesado sin corteza
2 huevos de tamaño M, aproximadamente 100 g sin cáscaras
100 g de cebolla, pesada después de pelarla
20 g de mantequilla con un 82 % de grasa
30 g de harina de trigo disponibles — 20 g para la mezcla y hasta 10 g si hace falta
10 g de perejil fresco
0,5 g de pimienta negra molida
0,2 g de nuez moscada molida
4 g de sal fina — 2 g para la mezcla y hasta 2 g después de probar el caldo
Fritura y servicio
30 g de mantequilla clarificada para freír — 15 g para cada una de las dos tandas
1,2 l de caldo claro de vacuno ya preparado
6 g de cebollino
Pasos
Corta los panecillos en dados de aproximadamente 1 cm. Calienta la leche hasta que esté templada, pero no caliente, viértela sobre el pan y mezcla. No exprimas el pan y no deseches la leche. Pica fina la cebolla y póchala con los 20 g completos de mantequilla normal durante 6–8 minutos a fuego medio-bajo. Deja que se temple y conserva toda la mantequilla de la sartén.
Corta el queso en dados pequeños de aproximadamente 5 mm y pica fino el perejil. Añade al pan remojado el queso, los huevos, la cebolla templada con toda su mantequilla, 20 g de harina, el perejil, la pimienta, la nuez moscada y 2 g de sal. Mezcla suavemente con la mano o una cuchara hasta integrar los ingredientes, dejando algunos dados de pan visibles. Tapa el cuenco y deja que la mezcla absorba el líquido durante 20 minutos. No pruebes la mezcla con huevo crudo. Precalienta el horno a 100°C, con calor arriba y abajo; servirá para mantener caliente la primera tanda.
Humedécete las manos con agua y divide la mezcla en ocho partes parecidas. Forma bolas y aplástalas después sobre una tabla hasta obtener tortitas de aproximadamente 8 cm de diámetro y aproximadamente 2 cm de grosor. Presiona solo lo necesario para que mantengan la forma, sin comprimirlas hasta formar una masa dura. Si la mezcla reposada está demasiado blanda para mantener la forma, incorpora la harina restante, hasta 10 g, y espera otros 5 minutos. No reboces las albóndigas con harina adicional.
Calienta 15 g de mantequilla clarificada en una sartén de aproximadamente 28 cm de diámetro a fuego medio-bajo. Coloca cuatro albóndigas separadas y fríelas 5–6 minutos por cada lado, dándoles la vuelta con una espátula ancha. La superficie debe quedar dorada y el centro bien cuajado y caliente; no subas mucho el fuego para que el queso no se queme antes de que se cocine el centro. Pasa las albóndigas hechas a una fuente apta para horno y mételas en el horno mientras se cocina la segunda tanda, aproximadamente 10–12 minutos. Añade a la sartén los 15 g restantes de mantequilla clarificada y fríe las otras cuatro de la misma manera. No las escurras sobre papel; deja la grasa que sobre en la sartén y no la viertas en la sopa.
Mientras fríes la segunda tanda, calienta el caldo ya preparado en una olla aparte. Pruébalo y añade solo la cantidad necesaria de los 2 g de sal reservados, teniendo en cuenta que el queso es salado. Pon dos albóndigas calientes en cada uno de cuatro cuencos y reparte todo el caldo entre ellos. Espolvorea con cebollino picado fino y sirve enseguida. No vuelvas a hervir las albóndigas en el caldo para conservar su centro tierno y su superficie dorada.
Nutrición estimada
Valora esta receta
0 valoraciones
Comentarios