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Ribollita — sopa toscana con alubias, kale y pan
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Fuente: https://recipheon.com/es/recetas/sopas/ribollita-sopa-toscana-con-alubias-kale-y-pan
Sobre esta receta
La ribollita es una sopa toscana espesa de alubias blancas, kale y col de Milán, con pan tierno que absorbe el caldo. Tiene un sabor suave y profundo a verduras, realzado por el ajo, un poco de tomate y buen aceite de oliva. Parte de las alubias forma una base cremosa, mientras que las alubias enteras y los trozos de verdura le dan una agradable textura rústica. Saciante y reconfortante, se puede servir como plato único en los días frescos. También es una forma deliciosa de aprovechar el pan duro.
Ingredientes
Alubias, verduras y pan
720 g de alubias blancas cannellini en conserva, peso escurrido, aproximadamente 3 latas de 400 g
150 g de hojas frescas de kale rizado, sin los tallos duros
250 g de col de Milán, sin el tronco central
200 g de patatas peladas
2 zanahorias, unos 200 g una vez peladas
1 cebolla, unos 150 g una vez pelada
100 g de tallos de apio
2 dientes de ajo
200 g de pan blanco de trigo ya duro, con corteza y miga compacta, sin semillas y preferiblemente sin sal
Base de la sopa y condimentos
30 g de concentrado de tomate
60 ml de aceite de oliva virgen extra, 4 cucharadas
1,5 l de agua, más un poco para aligerar la sopa si hace falta
1 cucharadita de sal, al gusto
¼ de cucharadita de pimienta negra recién molida
Pasos
Pica la cebolla y el ajo. Corta las zanahorias y las patatas en dados de aproximadamente 1 cm y el apio en rodajas finas. Lava el kale y la col, retira los tallos duros y el tronco central; los pesos indicados corresponden a las hojas ya limpias. Corta el kale en tiras cortas y la col en tiras más finas. Prepara una olla de fondo grueso con capacidad de al menos 5 l.
Enjuaga brevemente las alubias escurridas en un colador y vuelve a escurrirlas. Tritura la mitad con 300 ml de agua tomados del total de 1,5 l, hasta obtener un puré liso. Reserva el resto de las alubias enteras. Corta el pan en rebanadas de aproximadamente 1 cm de grosor y después rómpelas en trozos más pequeños, con la corteza.
Calienta 3 cucharadas de aceite en la olla. Añade la cebolla, las zanahorias y el apio; sofríe a fuego medio-bajo durante 8–10 minutos, removiendo a menudo, hasta que la cebolla se ablande. Añade el ajo durante un minuto y después el concentrado de tomate. Remueve otro minuto para que el concentrado cubra las verduras y se sofría ligeramente, sin quemarse.
Añade las patatas y después el kale y la col de Milán por tandas. Remueve durante 3–4 minutos, hasta que las hojas se ablanden un poco y pierdan volumen. Vierte los 1,2 l de agua restantes, añade ½ cucharadita de sal y lleva a un hervor suave. Remueve llegando al fondo para mezclar las verduras con la base de tomate.
Tapa la olla dejando una pequeña abertura y cuece a fuego bajo durante unos 30–40 minutos. Remueve de vez en cuando. Las zanahorias y las patatas deben poder aplastarse fácilmente con un tenedor, y las tiras de kale y col deben estar tiernas, sin fibras duras. Si hace falta, cuece un poco más antes de añadir las alubias.
Añade las alubias enteras reservadas y después vierte el puré de alubias. Mezcla con cuidado y cuece a fuego bajo durante 10–15 minutos, pasando a menudo la cuchara por el fondo, porque la sopa espesa se pega con facilidad. Añade la pimienta, prueba y sazona con la sal restante según haga falta. Parte de las alubias debe quedar entera.
Añade el pan por tandas, sumergiendo los trozos en la sopa. Cuece suavemente durante 10–15 minutos, removiendo a menudo, hasta que la miga y las cortezas se ablanden por completo y parte del pan se deshaga y espese la sopa. Si queda demasiado seca, añade un poco de agua caliente. Debe estar muy espesa, pero húmeda, con verduras tiernas y alubias bien visibles.
Retira la olla del fuego y deja reposar tapada durante 20 minutos. Antes de servir, vuelve a calentar la sopa hasta que hierva suavemente, removiendo y añadiendo un poco de agua si hace falta. Reparte en 6 cuencos y rocía con la cucharada de aceite restante. También puedes enfriar rápidamente la ribollita, guardarla en la nevera y recalentarla al día siguiente: el pan se integrará aún mejor con las verduras.
Nutrición estimada
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