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Carpaccio de vacuno con rúcula, parmesano y limón
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Fuente: https://recipheon.com/es/recetas/aperitivos/carpaccio-de-vacuno-con-rucula-parmesano-y-limon
Sobre esta receta
El carpaccio de vacuno combina finas lonchas de solomillo crudo con rúcula, lascas de parmesano y aceite de oliva al limón. Un breve enfriado en el congelador facilita el corte, y aplanar suavemente entre hojas de papel permite lograr lonchas sedosas, casi translúcidas, sin cortafiambres. El aliño se añade justo antes de servir para conservar la textura delicada de la carne y la frescura de la rúcula. La carne sigue cruda: el limón y un enfriado breve no eliminan el riesgo asociado. Este plato no es adecuado para embarazadas, niños pequeños, personas mayores ni personas inmunodeprimidas.
Ingredientes
Carpaccio y acompañamiento
400 g de solomillo de vacuno crudo refrigerado en una pieza uniforme, pesado tras retirar membranas y grasa exterior, sin punciones ni inyecciones
60 g de rúcula fresca cruda, peso de las hojas tras seleccionarlas y retirar las partes dañadas
60 g de queso duro Parmigiano Reggiano, peso sin corteza
Aliño de limón
40 ml de aceite de oliva virgen extra
30 ml de zumo de limón recién exprimido sin pepitas
2 g de sal fina
0,5 g de pimienta negra molida
Pasos
Enjuaga la rúcula y sécala bien para que el agua no diluya el aliño. Saca lascas finas del queso con un pelador de verduras. Pon la rúcula y el parmesano en recipientes separados, tápalos y guárdalos en el frigorífico. Prepara cuatro platos grandes y llanos.
Vierte el zumo de limón en un bol pequeño, añade la sal y remueve hasta que se disuelva. Añade la pimienta y vierte después el aceite de oliva, batiendo enérgicamente con unas varillas pequeñas o un tenedor hasta lograr un aliño homogéneo. Tapa y refrigera mientras preparas la carne.
Compra la carne a un proveedor de confianza e indica que la servirás cruda; elige una pieza que no se haya pinchado y no se haya inyectado. Hasta empezar a trabajar, conserva el solomillo en el frigorífico a un máximo de 4°C, separado de los acompañamientos listos para comer. Seca la pieza limpia, envuélvela bien en film alimentario y métela en el congelador durante aproximadamente 20–30 minutos, hasta que la superficie adquiera firmeza, pero el centro aún ceda a la presión. Este paso facilita el corte; no es una forma de desinfectar carne cruda.
Desenvuelve la carne y ponla en una tabla con la superficie limpia, reservada para carne cruda. Con un cuchillo muy afilado de hoja larga, corta a contrapelo en lonchas lo más uniformes posible, de aproximadamente 1–2 mm de grosor, moviendo la hoja con pasadas largas y suaves. Tapa la carne cortada y refrigérala mientras preparas la zona para aplanarla. Después de cortar, lávate las manos y lava la tabla y el cuchillo antes de tocar los acompañamientos listos para comer.
Coloca unas pocas lonchas separadas entre dos hojas de papel de horno. Presiona suavemente y desplaza el rodillo desde el centro hacia los bordes para igualar el grosor y conseguir lonchas muy finas, casi translúcidas, sin romperlas. Trabaja en tandas pequeñas y conserva el resto de la carne tapada en el frigorífico; pasa las lonchas listas a los platos, repartiéndolas de manera uniforme entre cuatro raciones.
Coloca la carne en una capa plana sobre los platos, con las lonchas apenas superpuestas. Remueve de nuevo el aliño y rocía la carne con la mitad. Mezcla la otra mitad con la rúcula, reparte las hojas sobre el carpaccio y añade las lascas de parmesano de manera uniforme. Sirve de inmediato y frío, sin marinar más tiempo.
Nutrición estimada
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