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Conejo guisado con salsa de nata y mostaza
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Fuente: https://recipheon.com/es/recetas/platos-principales/conejo-guisado-con-salsa-de-nata-y-mostaza
Sobre esta receta
El conejo guisado con nata y mostaza tiene una carne tierna y una salsa clara y cremosa con un sabor marcado a mostaza. Dora primero los trozos en tandas pequeñas y después guísalos suavemente con la olla tapada. La carne magra no admite un hervor fuerte: retira los trozos pequeños del tronco cuando estén cocidos y tiernos, y deja las patas más tiempo. La cebolla, el ajo y el fondo dorado de la olla dan sabor a la salsa, sin alcohol ni caldo preparado. Calienta primero la nata con la mostaza añadiendo unas cucharadas de líquido caliente e incorpórala fuera del fuego para que la salsa quede lisa. Al final, devuelve todos los trozos a la salsa calentada suavemente. Sirve cuatro raciones, repartiendo la carne y toda la salsa cremosa de la olla.
Ingredientes
Conejo y salsa
1,5 kg de conejo crudo limpio en 8 trozos con hueso: 4 patas y 4 trozos del tronco; el peso tras retirar piel, cabeza, extremos de las patas y vísceras incluye los huesos no comestibles
20 ml de aceite de colza para dorar tres tandas; toda la grasa queda en la salsa servida
20 g de mantequilla de leche de vaca con un 82% de grasa, utilizados por completo en la salsa servida
150 g de cebolla cruda pelada
10 g de ajo crudo pelado
20 g de harina de trigo común seca sin gasificantes, utilizados por completo en la salsa
500 ml de agua, repartidos: 100 ml para recuperar el fondo, 300 ml al inicio del guiso y 100 ml reservados para añadir durante la cocción; todo el líquido queda en la salsa
200 ml de nata de leche de vaca con un 30% de grasa
60 g de mostaza de Dijon preparada, de textura lisa, hecha con semillas de mostaza, agua, vinagre y sal, sin vino añadido
8 g de sal fina, repartidos: 6 g para la carne y 2 g para la salsa
2 g de pimienta negra molida
Pasos
Prepara una olla pesada con tapa, de aproximadamente 5 l de capacidad y unos 26 cm de diámetro, unas pinzas, una espátula, un bol y dos fuentes limpias: la primera para los trozos dorados y la segunda para la carne cocida. Seca los ocho trozos de conejo con papel de cocina, sin enjuagarlos, y sazónalos con toda la sal (6 g) y toda la pimienta (2 g). Pica finamente los 150 g de cebolla y los 10 g de ajo. Mide el agua en tres porciones: 100 ml para recuperar el fondo, 300 ml para guisar y 100 ml de reserva.
Calienta la olla a fuego medio-alto y vierte una parte del aceite medido. Dora tres trozos durante unos 7–8 minutos en total, dándoles la vuelta, hasta que la superficie tome un poco de color; pásalos a la primera fuente. Dora igual los tres trozos siguientes y los dos últimos, repartiendo el aceite restante entre estas tandas. No superpongas la carne. Baja el fuego si el fondo de la olla se oscurece rápidamente; debe quedar marrón, no negro. Conserva toda la grasa y los jugos de la fuente.
Baja a fuego medio-bajo y añade los 20 g de mantequilla y la cebolla a la grasa restante. Sofríe unos 5 minutos, hasta que la cebolla se ablande. Añade el ajo y remueve unos 30 segundos; después incorpora los 20 g de harina y remueve aproximadamente un minuto, sin dorarla hasta que oscurezca. Vierte los 100 ml de agua medidos y raspa bien el fondo dorado con la espátula. Añade los 300 ml de agua, los 2 g de sal restantes, todos los trozos de carne y los jugos de la fuente. El líquido aún estará bastante fluido; coloca la carne ajustada, pero sin compactarla, para que quede parcialmente sumergida en la salsa.
Lleva el líquido a un hervor suave, tapa y guisa a fuego bajo; las patas suelen necesitar unos 60–90 minutos. Da la vuelta con cuidado a los trozos a mitad de ese tiempo. Tras unos 30 minutos, vierte los 100 ml de agua restantes en su totalidad; si antes de ese momento se evapora una gran cantidad de líquido, utiliza antes esa misma reserva medida y baja el fuego. No añadas más agua aparte de esa reserva. Empieza a revisar los trozos pequeños del tronco aproximadamente a los 30–40 minutos: cuando estén cocidos y tiernos, pásalos a la segunda fuente, limpia, y cúbrelos. Deja las patas hasta que la carne junto al hueso esté caliente, cocida en todo su grosor y se separe fácilmente con un tenedor. Si aún están duras, sigue guisando suavemente con tapa y comprueba cada 15 minutos aproximadamente.
Pasa también las patas cocidas a la fuente con la carne retirada antes. Remueve la salsa, recogiendo la cebolla tierna del fondo. Debe estar ligeramente espesa, pero caer libremente de la cuchara; si está muy acuosa, cocina sin tapa a fuego medio-bajo durante unos 3–5 minutos, removiendo. No la reduzcas a una pasta seca. Retira la olla del fuego y espera a que deje de burbujear mientras mezclas la nata con la mostaza.
Mezcla en el bol toda la nata (200 ml) con los 60 g de mostaza de Dijon. Añade poco a poco unas cucharadas de líquido caliente de la olla, removiendo cada vez para calentar bien la mezcla cremosa. Devuelve todo a la olla fuera del fuego y remueve hasta obtener una salsa lisa. Debe cubrir ligeramente la cuchara, sin grumos separados o una capa grasa.
Devuelve los ocho trozos cocidos a la olla junto con los jugos de la fuente. Calienta al fuego más bajo con tapa durante unos 5–8 minutos, hasta que la carne y la salsa estén calientes; no permitas un hervor fuerte después de añadir la nata. Da la vuelta con cuidado a los trozos para cubrirlos de salsa, sin desgarrar la carne. La salsa debe seguir lisa y fluida.
Sirve dos trozos de conejo por persona, combinando una pata con un trozo del tronco. Reparte la salsa con cebolla entre cuatro raciones.
Nutrición estimada
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